Café con Choco: por si no bastasen contratiempos

La maraña de malentendidos, contrasentidos y metidas de pata tuvo otro hito al comienzo de esta semana. Aunque parezca increíble y tratándose del oficialismo provincial. El affaire Chocobar y los retrocesos en hawaiana, al canto de la próxima flor.
Hace 5 años Incógnita Semanal

#Chocobar #Seguridad #Escándalo

Mientras la vida, la existencia y el universo mismo siguen transitando por diversos carriles, el oficialismo salteño está concentrado en dejar de lado el hueso hasta despellejarlo en su totalidad. Hablando en términos analíticos, por supuesto. Con la duda como dínamo del pensamiento, el saenzismo insiste en estos días con explicaciones por el incidente a raíz de la visita del policía Chocobar a sus pares locales, el COExodus y el gauchaje retobado.

La piedra de Jasón en medio de los guerreros brotados del suelo podría ser la que lanzó al centro del saenzismo el médico Francisco Aguilar, pero los intentos de razonar en relación a la recepción al rechoncho uniformado –nacido en Salta- con ámbito de actuación en Ciudad Autónoma, son un sistema de puertas y túneles secretos en términos argumentales propinado desde su propio seno.

En cierta forma, es un alivio que la cartera de Seguridad provincial no haya firmado convenio alguno con el “metrocana” Luis Chocobar, mucho menos en materia de entrenamiento de las fuerzas locales. Esta indicación, bastante más extraña que el motivo de la visita al Ministerio de Seguridad provincial vino acompañada con la explicación que tampoco hubo firma de acuerdo contractual con Luis Chocobar, la fundación que  autohomenajea al oficial con natalicio asentado en tierra gaucha.

De todas maneras, Luis Ch se reunión en horario extendido con el Secretario de Seguridad, Benjamín Cruz, cultor de ese relativismo in extremis ucasaliano de que “todo es relativo” y que “todo comunica”. Lo mismo que con el Jefe de la Policía provincial, José Alberto Ibarra. Es decir, en la cima de los honores rendidos a un visitante en el área en que supuestamente descuella por su pericia en su accionar, caracterización que muchos asimilan al “profesionalismo”.

Esta apertura y cerrazón de puertas argumentales en la que ingresó Cruz tuvo como hito saliente –tal como le dijo este martes a FM Profesional- la consideración que la tertulia con Chocobar fue de carácter informal. Un encuadre mucho más curioso y que, incluso, desafía el relativismo ucasaliano en 180° que circunda de cabo a rabo por todo el gabinete saenziano.

En contraposición a la parquedad y la escasez de predisposición al diálogo que recae sobre la actual administración, el Secretario de Seguridad parece intentar pasar de contrabando que tales recibimientos se organizan ante la visita de cualquier ciudadano. Algo que podría ser refutado por más de 700.000 almas, para el caso que el diálogo fuese el equivalente a una solución y no una simple catarsis.

En medio del café con Choco, se soslayaron argumentaciones capaces de perturbar el nexo dialógico. Por ejemplo, el inexplicable ensañamiento de los magistrados del Tribunal Oral de Menores N° 2, en Ciudad de Buenos Aires, que le bajó el martillo y le impuso 730 días de prisión por homicidio agravado. Una penalidad que los organismos de DDHH también consideraron “inexplicable”, aunque por otros motivos.

Este nuevo ítem se agregó en el tramo final del sexto mes del año al misterio que únicamente los guionistas saenzianos y tal vez el escritor Edgar Allan Poe (NdR: Ver “La carta robada” como ejemplo de un caso sencillo adornado de complejidades artificiosas) podrían haber ideado para una cuestión tan sencilla como el reemplazo en el Comité Operativo de Emergencias. Sin embargo, la dimisión -¿declinable?- de Francisco Aguilar metió a todos en el elenco gubernamental en una nutrida telaraña de sofismas e inferencias.

Algo parecido es lo que se desencadenó con la visita presidencial en ocasión del Bicentenario de la muerte de Güemes. Que los gauchos y sus prerrogativas bovinas, y desfiles pretendidos; versus militantes del kirchnerismo en caravana a saludar al 1° mandatario; más los simpatizantes del Pro haciendo procesión en repudio. Hasta que la justicia federal concluyó que no era su competencia. O sea: de tan irrelevante cuestión, mejor no hacer una causa. 

NdR, 29 de junio de 2021.