F.P.
La veintena de detenciones que dejó en la
jornada la investigación por el espionaje del macrismo estremeció a todo el
país, pese a la cobertura dispar en los medios metropolitanos con alcance
federal. Por Salta sólo hubo silencio, a pesar de unos cuantos indicios que en
suelo gaucho se dieron hechos similares que detonaron un par de escándalos, no
hace mucho tiempo atrás.
En el ambiente periodístico y político, al día
de hoy es común notar algo así como una confesión a medias que dan cuenta de un
tercero con posibilidades técnicas como para vulnerar algunas vías de
comunicación. Los más precavidos de ambos sectores han desplazado en sus
smartphones el uso de Telegram, el cual ofrece mayores garantías en cuanto a
fisgoneo que Whatsapp (si bien las llamadas por esta última a aplicación
mantienen algo de fiabilidad).
El 3° piso de un edificio ubicado en el
macrocentro con vista a un local gastronómico, por estos días sigue impulsando
las fantasías en cierto segmento de la dirigencia política que lo asimila como
si fuese uno de esos nidos donde manejaba a sus anchas la banda de los Super
Mario Bros del macrismo. Aunque es posible que el viento haya girado hacia una
dirección diferente, al calor de las pesquisas judiciales mecidas sobre la
humanidad de –por ahora- algunos de los inquilinos de este misterioso inmueble.
Algunos nombres en las causas “Arcadio” y “Primera Infamia” ofrecerán los
indicios correspondientes.
Las sospechas y denuncias por espionaje no son
algo ajeno a la práctica política reciente en Salta. La última de ellas remite
a mediados de octubre de 2019, cuando el Ministerio de Seguridad provincial se
vio involucrado en una causa investigada por el juez Rodolfo Canicoba Corral.
El magistrado con competencia federal había iniciado en aquel entonces el caso
para dilucidar seguimiento a una veintena de jueces, entre ellos los
desplazamientos hacia el exterior del camarista Martín Irurzún que parecían
haber despertado el interés de la cartera gaucha.
“Se trataría de maniobras ilegales de
espionaje de diverso tipo, algunas con vasos comunicantes con la Casa
Rosada -los Macri probadamente recurrieron a este tipo de métodos-; podría
haber compra de información para extorsionar, al estilo de Marcelo D’Alessio; y
se olfatean jugadas de narcos, tal vez empresarios mineros y medios de
comunicación”, conjeturó al respecto el periodista especializado Raúl Kollman,
en sus notas para el diario Página/12.
En estos días, de manera similar, está a poco
de cumplirse un año de un suceso con potencial de escándalo, el que sin embargo
fuera apaciguado por los buenos oficios del Ejecutivo provincial. “Hay mucha
gente mala, mucha gente sucia”, resumió, con cierto remilgo, el hasta entonces
Jefe de Gabinete salteño, Fernando Yarade, luego de renunciar a la gestión
Urtubey.
La determinación del coordinador de
Ministerios fue informada el 26 de junio en medio de un acto, por la cual hay
quienes deslizan la posibilidad que el propio ex mandatario hubiese sugerido –al
por entonces Secretario de Prensa, Fernando Galván- que el parte oficial no
incluyese los términos de la dimisión expresada por Yarade. La noche anterior,
aseguró el hasta ese día Jefe de Gabinete, un drone merodeaba su casa
particular, mientras jugaban sus hijos.
“Este es mi último día de trabajo”, fue la
frase que resumió el enojo de FY, luego de aludir en términos similares a los
que el actual Presidente de la Nación utilizaría en 2020 al equiparar como “sótanos
de la democracia” a estas prácticas oscuras. Aquel mismo día del acto con
escándalo, fuentes del Ministerio de Economía denunciaron a quien esto escribe “persecución
y espionaje: los micrófonos que sacaron de la oficina del ministro (Emiliano)
Estrada”.
Emparentado con Yarade, el actual funcionario
del Ministerio del Interior de la Nación parece haberse dado con la sorpresa de
haber habitado un despacho sembrado de artefactos con la misión de fisgonear y
registrar reuniones y/o diálogos que pudiesen utilizarse para condicionarlo
políticamente. “En medio de esas denuncias de persecución y espionaje, de la
oficina del ministro de Economía Emiliano Estrada sacaron micrófonos que
estaban debajo de mesas y sillones”, detalló aquella misma fuente. Y se
preguntó: ¿”Qué pasa en el gobierno de Salta”? Un interrogante que hoy sigue sin
respuesta.
NdR, 30 de junio de 2020.