M. Rocamora
(*).
De a poco, un
grupo de dirigentes locales comenzó a inculcar en el resto la idea de un armado
populoso para el justicialismo que sobrevendrá luego de la cuarentena. Este
planteo está estructurado como alternativa a una conformación partidaria
burocrático-administrativista (surgida luego que el ex gobernador Urtubey
declinara apadrinarla), en los días que ofician de bisagra a esta mitad de año.
Esta
conformación tiene a una docena de legisladores provinciales, junto con
sectores que mantienen cierto descontento con la reciente performance del
Frente de Todos, en cuanto a impulsar una renovación partidaria. Como portavoz
del sector, la diputada provincial Laura Cartuccia aconsejó la convocatoria al
congreso del PJ, la eliminación de la Comisión de Acción Política y llamar a
elecciones.
Esta tesitura
se opone al intento de hilvanar una cúpula en Zuviría 939 que, en reemplazo del
manto protector del ex mandatario provincial –titular dimitente del PJ- eche
mano al mecenazgo que pudiesen proveer desde alguna oficina estatal. Por ello,
la legisladora objetó el argumentó que dicho “cambio” tenga inicio y fin con la
designación de un Presidente del partido, junto a una CAP remozada (pero no
tanto) y de idéntico bajísimo perfil al que se mantuvo vigente hasta fines de
mayo.
Consciente que
el lapso entre noviembre de 2019 y el quinto mes de 2020 apenas le posibilitó a
ese PJ andar con respirador, en nombre de este G-12 Cartuccia razonó este
miércoles que “a la militancia no se la deja de lado”. En su cuenta en Facebook,
en sentido retórico, preguntó: “Nuevas autoridades en el PJ??? Qué tienen de
nuevos??? Sólo cambiaron para que nada cambie, siguen siendo los mismos”,
completó.
En esta
dirección, la dirigenta capitalina afirmó la imposibilidad de entender la
motivación que persiguen dichos sectores, dijo en un diálogo por
teleconferencia. Luego de una ponencia en la Cámara baja, el martes último,
ejemplificó que con los sucesos en Orán “dicen que lo extrañan a Urtubey, pero
le reclaman a Gustavo Saenz, por el vaciamiento de la Salud, o del presupuesto
de Primera Infancia, que se gastó en no se qué”????
Por ahora,
éstas son algunas de las preguntas que generan que se vaya extendiendo la duda.
La cual, es sabido, es la peor enemiga para quienes propugnan un continuismo,
acompasado de tropa con bajo perfil –oportunamente subsidiado-, e impulsen la
administración de un sedante al debate. Es decir, algo que vaya contra la marea
de la demanda emergente desde la sociedad, ni bien pase el temor.
(*) NdR, 3 de
junio de 2020.