Por: M.
Rocamora (*).
La aceptación
al manejo de la prevención del coronavirus no decae, al igual que la adhesión
al Presidente Fernández, en el final del quinto mes del año. En la proyección
que hacen los argentinos, hay un cierto consenso en ir flexibilizando de manera
gradual las medidas de prevención, aunque con ciertas reservas que garanticen
sostener la situación epidemiológica.
En tanto que
llega al 90 % de opiniones en relación al manejo correcto hecho por la
administración Fernández en cuanto a la pandemia, lo que obviamente incluye a
votantes del macrismo y es la incógnita a resolver, por parte de este sector de
la derecha. En dichos números salidos de la última medición del Centro de
Estudios de Opinión Pública, a lo mejor puedan entreverse una respuesta del por
qué hubo un apoyo presidencial explícito al mandatario formoseño, Gildo Insfrán,
una de las figuras más receladas por parte de la prensa metropolitana.
El momento
actual con ola favorable a la gestión nacional le permitió a AF este tipo de
jugada que entraña aparente riesgo, pero posibles beneficios a posteriori, dando
pasos en dirección opuesta a lo que prescriben los órganos de difusión del
establishment. Además que, según lo que dijo en Formosa el mandatario nacional,
podría darse un plan de inversiones para el norte del país con este distrito
como uno de los ejes.
En este
contexto político, el sondeo realizado por la consultora que dirige Roberto
Bacman se hizo a partir de una muestra con 1542 entrevistados de cada región de
la Argentina, realizadas atendiendo a la proporción de edad, sexo, nivel
económico-social y lugar en que viven.
Este domingo,
Bacman explicó al diario Página 12 que la coincidencia más extendida es que "la
cuarentena ha sido primordial y necesaria para contener el avance de la
enfermedad y evitar la importante cantidad de muertes que se produjeron en
países de Europa, como ser Italia, España, Francia o el Reino Unido y en la
actualidad se están desencadenando en países de nuestro propio continente, tal
el caso de Estados Unidos y Brasil, especialmente”.
El titular del CEOP precisó que “en las
últimas semanas comenzó a visibilizarse en nuestro país un movimiento anti-cuarentena.
Primero voces sueltas, luego llamados a cacerolazos que resultaron poco
categóricos”. Hasta el fin de semana anterior, en el que un grupo se manifestó
en Plaza de Mayo y otro en Tigre, izando “distintos argumentos, muchos de ellos
extraños y hasta falaces”.
Esto fue la
antesala de un pronunciamiento realizado por figuras del mundo artístico y
cultural del costado diestro del arco ideológico, quienes el viernes último intentaron
acuñar algún término que desplace el sentido de tales niveles de adhesión a la
gestión nacional, hasta emparentarla con una variante autoritaria. Un intento
que parece naufragar, sin embargo sus organizadores se mantienen en sus 13 bajo
la consigna que con algo hay que tirarle al destinatario de estos guarismos.
El sondeo tuvo
como principal conclusión que el nivel de aceptación social a las restricciones
preventivas es pareja, con oscilaciones que van de un 79 % al 81 %, con un
predominio mayor entre hombres y en la franja etaria de mayores de 60 años,
como en ciudades con más de medio millón
de habitantes. En este artículo del diario metropolitano, su autor, Raúl
Kollman, señaló que “en ninguna segmentación está por debajo del 79 %”.
A diferencia de
las opiniones en cuanto a la flexibilización. Ante dicha consulta, un 48 %
adhirió al relajamiento de las restricciones y al mismo tiempo admitió que
éstas le causan cierto temor (por un posible nuevo brote de la COVID-19); un
33,5 % adhiere a esta apertura gradual; y un 13,8 % se manifestó en contra de
estas medidas. En el primer agrupamiento de opiniones están los vecinos del
Área Metropolitana –que incluye Ciudad de Buenos Aires-, la región más ígnea en
cuanto a los contagios con un 52 % que aconseja flexibilizar y al mismo tiempo
hacerlo con extremo cuidado.
En función de
esta aparente contradicción, Bacman le dijo a Página 12 que en general la opinión de los entrevistados marca la
inclinación a “la flexibilización de la cuarentena, no por su eliminación”. Al
respecto, el sociólogo indicó que si bien “la flexibilización de la cuarentena
fue una necesidad desde los primeros días de su puesta en marcha”, pero que con
la evolución de los acontecimientos “tal necesidad creció debido a dos
factores: tanto por la economía como por las consecuencias actitudinales de las
molestias producidas por el encierro”.
De acuerdo a la
lectura del titular de CEOP “la primera conclusión es que la flexibilización de
la cuarentena es percibida como necesaria, en tanto más de ocho de cada 10
argentinos están de acuerdo con esta medida. La flexibilización si, pero… da
miedo. La mayor parte de los argentinos prefiere que se sumen más actividades
económicas a las ya existentes. Solo una pequeña minoría afirma abiertamente
que se levante” toda restricción para circular, desplazarse, trabajar y volver
a la dinámica previa a la primera semana de marzo pasado.
En cierto
sentido, explicó Bacman, ha bajado el miedo a la posibilidad de contagio
contraído en lo particular o por alguien cercano (incluso en grupos sociales de
personas por encima de los 60 años), tal vez por la efectividad de la
cuarentena dispuesta desde Casa Rosada. Es como que una importante porción de
los argentinos se despojó de algo del temor inicial al coronavirus. Pero en
pocos días más llega el invierno.
Crédito
fotográfico: Página/12.
(*) NdR, 31 de
mayo de 2020.