La disputa
surge a bordo de un colectivo de la línea 5 A, en la que NdeR se desplaza en
dirección Campo Caseros hacia el centro de la ciudad. Es martes, pasadas 12
horas, cuando a poco de cumplido el trayecto del viaje cotidiano, dos señoras y
un plomero se pronuncian en contra del gobierno provincial. Que se vayan cuanto
antes, repiten los tres.
Los dos
inspectores de SAETA, uno de remera azul y el otro con camisa gris comprenden
(¿?) el perjuicio a la imagen del Ejecutivo provincial que esta odiosa
normativa, cuya constitucionalidad está para el knock out, deja en cada uno de
estos epílogos en el anecdotario día a día.
El comienzo es
cuando el primero de ellos encara al cronista de NdeR y, poco menos, escupe la
orden, mezclada con chisporroteos gástricos con aroma a coca. El muchacho exige
que le muestren la tarjeta, sin ningún tipo de reparo por la evidente
interrupción a una comunicación telefónica que este medio mantiene con un
diputado provincial.
Ante nuestra
objeción, llama al hombre mayor al que se dirige como superior y, luego de
esto, se enciende nuestra cámara para captar este tramo de la escena. El
superior del subinspector –tan propenso al coqueo como a que terceros se
percaten de su molesta costumbre- intenta demostrar mayor grado de autoridad,
lo cual es atenuado por nuestra indicación por los medios de prensa a los que
representamos (103.3 mhz y NdeR).
Y un rápido
sondeo, a cargo del inspector vestido con camisa gris, le ofrece un panorama
adverso, no hacia la empresa encargada del servicio de transporte, sino hacia
todo el gobierno salteño. Son dos señoras que braman por las molestias
ocasionadas por el control, sumadas a la frecuencia del corredor 5 A y las
flojas condiciones en las que se presta el servicio.
“Simplemente es
el trabajo que tenemos que hacer”, dice el superior del muchacho afecto a las
hojas cultivadas en el Altiplano; “nosotros también”, le responde nuestro
cronista de NdeR. Y pese a que entre ambos intentan jugar al teléfono
descompuesto, una parte importante del pasaje enarbola el reclamo, dirigido a
las autoridades. Así está la situación con el sistema más usado por el sector
obrero. Y en pleno año electoral.