Martes 13: otro 8 y dale que va

La suspensión de las medidas de fuerza en el transporte tomó tan de sorpresa a algunos que al parecer tuvieron que mandar a las calles vehículos en mal estado. Uno de ellos, un colectivo que venía de padecer una detención anterior, reincidió este martes por la tarde en pleno centro. Volviendo a plantear dudas sobre los controles, ante la desinversión empresaria.
Hace 3 años SOCIEDAD

#Picadadeboleto

La restitución del servicio de transporte urbano le brindó unas 10 horas de ventaja, las que no desaprovechó la concesionaria del corredor 8 y derivó al caer la tarde del martes en un colectivo varado en avenida San Martín pasando calle Córdoba. En efecto, el parus interruptus que había contado con la bienvenida inicial de los choferes de Ahynarca S.A. sirvió para que en poco menos de media jornada desembocara en otro vehículo protagonizando otro penoso espectáculo céntrico.

El de este martes -13 de junio- casualmente fue el mismo interno 845 que en la tarde del pasado 9 de junio sufriera una anterior detención en calle Splendid de barrio Intersindical, a pocos metros de la base de la empresa [NdRVer artìculo]. Por causas que aún se tratan de determinar, el mismo vehículo fue enviado cuatro días después a las calles y volvió a padecer otro desperfecto.

Luego que las autoridades provinciales anunciaran el levantamiento del paro dispuesto por la Unión Tranviarios Automotor (arreglado con millonaria inyección estatal sólo para el área metropolitana bonaerense), a los conductores y coches salteños no les quedó otra que regresar a las arterias citadinas. Así, los salteños atestiguaron una vez más el tesón de los choferes al treparse a estas catraminas y exponerse a los casi seguros insultos de los pasajeros.

En esta ocasión, los que viajaban a bordo del 845 no se privaron de la quejumbre y las protestas por haber pagado su viaje -con la presunción que en breve el boleto se irá a $ 110- y en hora pico, es decir entre las 18:30 y las 19 horas, ver frustrado su retorno hacia sus hogares.

Pero en la mirada de SANATEA como de la Autoridad Metropolitana de Transportes, el malestar vecinal no debiese ser más que un espejismo. Ambos organismos estatales deben estar echando mano a la inventiva, con el fin de explicar lo que pudo haber sucedido en la tarde de este martes: ni siquiera había manifestaciones que interrumpieran el tráfico vehicular.

La hipótesis de un complot, contra viento y marea, es la única excusa emitida en los días previos a este nuevo incidente vial. El cual protagonizó la misma empresa que viene estelarizando anteriores accidentes, los que fueron desde explosiones de motores hasta pérdida de ejes delanteros. Entre otras situaciones no menos enojosas & preocupantes, tanto para conductores como usuarios.

NdR, 13 de junio de 2023.


ANUNCIO