Dios y la nación lo demandaban

Tal como si los salteños tuviesen la poción mágica para gozar de una cierta paz, mientras los nervios y el temor circundan por latitudes extranjeras. Si hay demanda por platos vacíos, el maná cae de las alturas; si hay aflicción interior, el resguardo viene de catastros donde manda lo inmaterial. A lo que viene nos referimos en estas líneas.
Hace 6 años SEMANA POLÍTICA

La infalible combinación de protección a los sectores con menores o nulos ingresos, más la cobertura espiritual provista por alguna divinidad que concita creencias masivas. En eso está basado, tal como se aprecia este fin de semana, el momento a pleno respirar con algo de calma que mantiene a los salteños mirando como a la distancia lo que sucede en otros catastros con la pandemia por el coronavirus.

Cualquiera asimila que con el Ejército compartiendo algunos de los deliciosos platos que los uniformados, habitualmente cuando salen de “campaña”, practican este fin de semana en barrios como  Villa Floresta, Santa Clara, Coposal y 6 de Setiembre, junto a otros de la zona este y sudeste de nuestra capital, algunas angustias del momento actual tienden a disiparse.

Otro tanto para el Arzobispado, cuyo titular Mario Cargnello, reparte y reparte bendiciones a cuenta de quienes los actores ancestrales de pretéritos establishments designaron como los protectores de casi todos los comprovincianos. Nación y Más Allá, confluyendo en la atención al prójimo. Casi nada más podría pedirse para que todo marche sobre ruedas en el distrito salteño. 

NdR, 16 de mayo de 2020.