F.P.
El interregno
que atenuó la contaminación ambiental, el cual incluyó cese al accionar de
maquinaria pesada, detonaciones de explosivos en la minería y el andar de
motores de combustión (ya que a duras penas se puede hablar de algo en el sector industrial), posibilitaron la reaparición de criaturas sorprendentes.
Una de ellas es el Yaguareté, el que en pareja fue avistado en General Mosconi,
en el norte salteño.
En medio de
esta cuarentena, la que en realidad ya va por los 50 días, se vieron cóndores
en algunos balcones chilenos, zorros de fuego en el Norte de América, elefantes
en una plantación china de té, cabras en el centro de Gales, lobos grises en
carreteras francesas, ciervos en Japón, leones en una ruta sudafricana, los
cisnes que volvieron a los lagos venecianos, lobos marinos que regresaron a las
calles del puerto marplatense, pájaros tigre en el barrio porteño de Olivos, y
zorros en territorio urbano londinense.
No faltó mucho
para que se avistasen ciertos especímenes mucho menos comunes, al estilo de
algún que otro basilisco, una gárgola, un nazi altiplánico, un unicornio, un nazgul, un esquimal o un ganador del bingo
de la Liga. De todas maneras, el espectáculo monumental y natgeográfico de la
naturaleza, junto a determinados de sus actores retomando catastros que el “progreso”
o avance humano les había vedado, en los que el sellado del agujero antártico
de la capa de ozono o el cielo gaucho con una nube malévola y una luna pocas
veces vista (foto tomada por el estudio Liliana Mazzone y Asociados) obsequiaron
de lo lindo al mamertaje. O bien una mañana patagónica y otoñal en Esquel
. Este fin de
semana, fueron las capturas de la pareja de yaguaretés obtenidas en el norte de
nuestra provincia. Como en aquellos realitys de supervivencia en medio de la
selva, tal vez este par de felinos norteños hubiesen sido una experiencia educativa
para libertarios que niegan todo –hasta el aquerenciamiento animal- y alegan un
complot gubernamental, capaz de usar el temor al coronavirus con fines
totalitarios. En fin.
El hombre,
oriundo de la ciudad de Salta y en el registro de Facebook detalló responder al
nombre “Félix Torino” fue quien consiguió estas capturas. “Soy cazador pero
esto no se toca”, rezó casi como un dogma mayuato y describió el encuentro en
esta senda en General Mosconi que eligieron los leopardos criollos, macho y
hembra, para intercambiar caricias.
Y cuyas señales a escala planetaria parecieran haber comenzado en enero último, con unas intensas nevadas y vientos
que dejaron un paisaje neoyorkino como de casita de chocolate blanco.
Crédito
fotográfico: Félix Torino (yaguaretés), Liliana Mazzone y Asociados (luna
nocturna).
NdR, 10 de mayo
de 2020.