La
desembocadura en Semana Santa llegó con copiosos rumores de dimisiones, sujetos
a confirmación o refutación desde el oficialismo provincial. Uno de ellos,
acordonado por la situación general del (mal) servicio de agua potable, lo que
insufla aire a la especie que da a Luis García Salado con un pie afuera de la
empresa estatal Aguas del Norte.
El trascendido
cobró fuerza y arribó a NdR al cruzar el umbral de este jueves santo, luego del
reclamo de numerosos vecinos que le expresaron sus padecimientos por fallas en
la provisión del servicio o directamente falta de agua potable. Por caso, la
situación planteada por los vecinos de Tres Cerritos y parte de la zona norte
que se encuentra en cercanías de Chachapoyas.
En el
imaginable intercambio mantenido por quien, hasta estos días era
conceptualizado por gran parte de la opinión pública como el titular del
directorio de Aguas del Norte, al parecer el propio García Salado habría
pretextado con su renuncia. Cabe plantear que el origen y tenor de tales
reclamos –desde el tarifazo en proceso, mal servicio o cortes de agua que se
extienden desde el domingo anterior- podrían tener incidencia en respuestas de
este orden, lo que más bien llevaría a caracterizarlas como elusivas.
Lo concreto es
que la tradicional barriada de clase media capitalina continúa sin la
posibilidad de gozar del servicio de agua potable domiciliaria, lo que impide
realizar tareas de higiene exigibles por la pandemia, como igualmente saber
quién o quiénes integran actualmente el directorio de esta compañía estatal.
Vale consignar
que esta versión sobre un alejamiento de García Salado se sumó al que en las
últimas horas sobrevoló los alrededores del Hospital Papa Francisco, cuyo
gerente se mencionaba como posible dimitente, lo que luego se corrigió y se
intercambió por alguna desinteligencia con autoridades de la cartera de Salud
provincial.
NdR, 9 de abril
de 2020.