Desde que el rock huele a primavera

La cantidad y calidad en la producción del rock nacional, así como la respuesta del público, son hechos distintivos de nuestro país. El desarrollo de este mercado tiene fecha de inicio, según nuestro parecer, y es el 21 de septiembre del 67. Con lo cual, el movimiento social y cultural estará cumpliendo 59 años en pocos días más y aquel contexto fundacional examinamos a continuación.
Hace 56 minutos PLACERES AUDITIVOS


#PrimaveraDel67

F.P.

A lo mejor, la fecha fundacional del rock nacional sea el 21 de septiembre de 1967. Aquel día coincidió con el casamiento del escritor Jorge Luis Borges con Elsa Astete Millán en la parroquia porteña Nuestra Señora de las Victorias, pero también con el primer encuentro del movimiento hippie rocker que pudo haber alumbrado al rock argentino como fenómeno masivo.

Es cierto que la banda denominada Los Beatniks había grabado un año antes la canción “Rebelde”, el primer registro del género en nuestro idioma. En julio del 66 está fechado aquel registro del conjunto integrado por Javier Martínez, Moris y Pajarito Zaguri, luego censurado por la dictadura de Onganía. Y así fue el primer experimento que se mancó.

De tal manera, un año y dos meses después fue un amigo de estos mismos músicos, junto a dos compinches más, que aprovecharon ese 21 de septiembre para hacer una convocatoria más amplia. Y fue así aquel Día de la Primavera se juntaron en Plaza San Martín más de 250 jóvenes, todos desafiantes de la norma dictatorial que imponía llevar el pelo corto y prohibía ese estilo musical extraño al Ser nacional (definido según los cánones de milicos).

Alberto Raúl “Pipo” Lernoud, Mario Rabey y Pedro Pujó se pusieron al hombro la convocatoria ese 21 de septiembre, fecha aguardada estratégicamente para eludir el celo con que la cana del onganiato encarcelaba a hippies y rockeros. No fue un hecho menor que entre los músicos que amenizaron la jornada estuviesen José Alberto Iglesias, por entonces conocido como Tanguito, y un tal “Beto” que resultó ser Norberto “Pappo” Napolitano.

Tampoco que esta celebración primaveral tuviese de ideólogos a dos fundadores -Rabey y Pujó- del sello discográfico Mandioca, la primera escudería exclusivamente dedicada al rock en castellano. A partir de aquella primavera del 67, Plaza San Martín fue el sitio de encuentro -y algunas escaramuzas- de diferentes grupos urbanos de jóvenes con inquietudes intelectuales, artísticas y políticas. Y pugilísticas, si cabe agregar.

La cobertura periodística del 21/09/67 fue extensa, aunque tuvo casos destacados como aquel artículo titulado “48 horas con los hippies”, publicada por la revista Atlántida, con firma de su cronista estrella: José de Zer. Luego de aquella irrupción en Plaza San Martín, Lernoud, Pujó y Rabey fueron invitados al programa “Sábados circulares” que, conducido por Pipo Mancera solía meter 40 puntos de rating. Dos días después de la presentación en sociedad (el encuentro hippie había sido el jueves anterior) llegaban a la pantalla chica. 


Manifiesto & acción


En el medio, un manifiesto escrito por Lernoud en contra de la imposición de “una vida triste, rutinaria, encerrados en sí mismos y en sus casas”, definió en el pronunciamiento titulado “Estoy cansado”. A lo que se sumaba el lanzamiento de la canción “La balsa” el 3 de julio del 67, cuya autoría compartían Litto Nebbia y Tanguito Iglesias [NdR: la publicación del sello RCA llegaría tras el verano de 1968 a las 250.000 copias vendidas, el primer éxito masivo del rock argentino].

De hecho, luego del jueves glorioso & primaveral en Plaza San Martín fue Tanguito quien interpretó “La balsa” en el programa conducido por Pipo Mancera. Con su guitarra acústica, las palmadas de Lernoud-Rabey-Pujó, el flower power y todo el beat a cuestas.

Con este envión, en las semanas siguientes Pujó, Javier Arroyuelo y Rafael López Sánchez contactaron al empresario editorial Jorge Álvarez. Era una fiesta en la cooperativa El Hogar Obrero por el cumpleaños de uno de los hijos de Pirí Lugones -consultora de Editorial Jorge Álvarez- en que la troika de jóvenes logró interesar al empresario y hacerle escuchar una primera versión de “Avellaneda blues”, tocada por Alejandro Medina, Claudio Gabis y cantada por Javier Martínez. Es decir, Manal.

Álvarez quedó impresionado con el mini show de Manal, cuyos integrantes venían de un gran rodaje sobre las tablas. Por ejemplo, Alejandro Medina solía oficiar como bajista alternativo de un habitué de bares como “La Perla” o “La Cueva” llamado Roberto Sánchez, a quien se conocía como Sandro. Fue hasta que los uniformados lo arrestaron por ser menor de edad, andar muy de noche y lo devolvieron al circuito de bares que nunca cerraban.

Lo concreto fue que el trío Arroyuelo-Pujó-López Sánchez, con la sumatoria de Rabey convencieron a Álvarez acerca del sello discográfico. El 12 de noviembre de 1968, abría sus puertas Mandioca (la madre de los chicos) con la actuación de Manal en el teatro Apolo, en avenida Corrientes al 1.300. Las invitaciones consistían en una alcancía en formato manzana de cerámica, con un cartel que decía “rómpeme” y un mensaje en el interior.

Junto a Manal, también actuaron Miguel Abuelo y Cristina Platé, con el sonido provisto por los equipos Fender de Los Gatos. Al finalizar el show, Luis Alberto Spinetta tomó el micrófono y anticipó: “se dan cuenta ustedes lo que empezó hoy? Hoy empezaste a terminar con la música comercial”. 


Reproduciendo


Luego, el primer material que editaría Mandioca sería el simple “Qué pena me das”, cuyo lado B era “Para ser un hombre más”, de Manal, los que duraban más de los 3 minutos exigidos por programadores de radios. El disco simple contenía un lujoso tríptico, realizado por el dibujante Daniel Melgarejo, compuesto por un dibujo del Obelisco y en el medio el logo de la banda.

Luego, Mandioca editó simples de Cristina Platé, los de Miguel ´Abuelo´ Peralta (“Mariposas de madera” extasió a Spinetta, quien reverenciaba al hijo de una salteña), y Moris (el álbum 30 minutos de vida, que contenía “Ayer nomás”, con letra de Pipo Lernoud). Además, tenía en carpeta a una banda del barrio de Liniers, llamada ´Análisis´ (simples como “Flotando”), cuyo cantante era José Luis Rodríguez, conocido luego como Silvestre.

Catálogo al que se añadían los entrerrianos Brujos, cuya alineación era: Jorge Cura / voz, Carlos Calcina / órgano, Francisco Calabretta / guitarra, César Gómez / guitarra, Carlos María Pignata / bajo y Luis Ricardo Quique Cumar / batería. Mandioca les editó el simple “Ese dinero”, y tenía “Un lugar elegido” en la contracara,

Y, por supuesto, el gran descubrimiento logrado en una excursión de Pujó, Arroyuelo, López Sánchez, Rabey y Jorge Álvarez hasta Quilmes. Allí quedaron deslumbrados con la actuación de Match 4, banda que luego pasaría a denominarse Vox Dei y a cumplir con la prerrogativa de Mandioca: todas las canciones en castellano.

A su vez, Manal y Vox Dei eran invitados habituales a los “happenings” y las “vernissages” de las muchachas del Instituto Di Tella, especialmente Marta Minujin. Es que la artista plástica fue la que introdujo al país la movida hippie, luego de convencer al director de artes audiovisuales del Di Tella, Jorge Romero Brest, acerca de una feria Import/Export de esta temática.

De esa conjunción que mezclaba música beat, literatura, ideales hippies, paz, amor y barrio, con la vanguardia cultural surgió el rock nacional. Ciertamente, antecedentes como el deLos Beatniks, en el 66, aportaron lo suyo a esta expresión cultural.

Si se consultase a los músicos de Virus, la respuesta de los Moura (principalmente el ya fallecido Federico) tal vez apuntarían al simple “Comiendo rosquitas en el puente Alsina” que en 1960 grabase Sandro con el conjunto Los Caniches de Oklahoma. O bien “Atmósfera pesada”, de Sandro y los de Fuego, como el inicio del rock nacional.

Otros posiblemente señalarían la grabación de “La balsa”, por parte del grupo Los Gatos, en julio del 67. Sin embargo, no debe descartarse a la ligera aquella convocatoria a plaza San Martín hecha por Pipo Lernoud, Pedro Pujó y Mario Rabey. Aquel 21 de septiembre de 1967 en el que el rock argentino encarnó en movimiento y le dio a la canción firmada por Lito Nebbia y Tanguito el alcance masivo en el verano siguiente. Y a todo lo que vino después. 


Crédito audiovisual: documental “Mandioca, la madre de los chicos”, de Aníbal Esmoris, Ministerio de Planificación Federal, 2012. 

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NdR, 8 de septiembre de 2026.

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