#GirapresidencialG20
#BilateralconGeorgieva
La comitiva
encabezada por el presidente Alberto Fernández tendrá como meta este fin de
semana recolectar respaldos de otras naciones en la negociación pendiente con
el Fondo Monetario Internacional. La sesión del G20 que comenzó esta madrugada
(hora de nuestro país) en la capital romana servirá para realizar un semblanteo
al respecto, mientras que el Jefe de Estado mantendrá un encuentro bilateral
con Kristalina Georgieva, titular del FMI.
El encuentro a
solas con la titular del Fondo tendrá a Fernández en el rol de anfitrión, dado
que se desarrollará al mediodía en la embajada argentina en Italia. En ello, la
función que es reveladora al respecto es la de Jorge Argüello, guía o “sherpa”
para la comitiva argentina en estos foros internacionales.
En el mundo de
la diplomacia, como se sabe, importan más los puntos de acuerdo a los que se
arriba en privado, a veces más que los discursos. Y eso que el Estado argentino
lleva en su anteproyecto de convenio con el Fondo un menú algo modesto:
eliminación de sobretasa cobrada por el FMI a ciertos préstamos, creación de un
fondo que sirva para apalancar a las economías más castigadas y cláusula
especial que permita adaptar pagos al organismo internacional con la situación socioeconómica
de nuestro país.
El caso criollo
es el que mayor cantidad de cejas enarcadas activa en el mundo de las finanzas.
Resulta difícil saber en qué pensaban sus directivos cuando hacia 2019
habilitaron el envío de u$s 56.000 millones a la Argentina gobernada por
Mauricio Macri, suma exorbitante en perspectivas de la capacidad prestable del
FMI a todos los países que cuentan con su línea de asistencia.
El objetivo a
corto plazo es replantear el cronograma de pagos fijado al final de la gestión
macrista, la que previó una asfixia financiera de sus sucesores en el poder con
los u$s 19.000 millones para 2022 y una cifra casi igual para 2023. Una
proyección en la que el “no future” enarbolado por los punks gauchos, expresado
en los comicios de mediados de septiembre, tiene una razón de ser con este
mismo horizonte.
En las roscas
de este sábado, Alberto Fernández y la delegación rioplantense actuarán con el
fin de lograr que los pedidos coyunturales formen parte del texto final de la
cumbre del G-20. Un atisbo que se apreciará en el discurso previsto para este
domingo a las 10:20 horas en el centro de convenciones La Nuvola.
Al menos hasta
este fin de semana, el Fondo impone 3 puntos porcentuales de sobretasa a los
países que solicitan créditos al organismo por encima de la cuota que aportan.
De manera tal que el exhorto de Fernández (y el de su ministro de Economía, Martín
Guzmán) propondrá bajar al 1 % este punitorio, resuelto a velocidad de refucilo
en 2018, cuando el organismo realizó la mayor operación financiera de su
historia, luego de quebrar su propio estatuto.
El vencimiento
de capital que deberá afrontar en 2022 y el del año siguiente constituye un
doble fin prácticamente irrealizable, inimaginable, salvo el caso que se
practique un ajuste descomunal a los argentinos. Los compromisos pendientes del
año en curso, sumados a los del año que viene representan cerca del doble del superávit
comercial de la Argentina.
En este
escenario, nuestro país se encuentra fuera de toda posibilidad de acceder a los
mercados financieros desde hace dos años y títulos de deuda soberano valuados
en el 30 % de su precio nominal. La delegación argentina aguardan expectantes
la postura del mandatario estadounidense Joe Biden. El norteamericano ratificó
hace pocos días su exhorto a que los ricos paguen más impuestos y esperan que
esta determinación forme parte de su discurso ante el G-20.
NdR, 30 de
septiembre de 2021.