#GarciaSaladoendosfrentes
#Legislativoyjudicial
F.P.
El G-45 que
integra el directorio de Aguas del Norte hornea números para afrontar una
semanita vibrante. En el plano político, el casi medio centenar de ejecutivos
salpimenta los informes solicitados desde la Cámara alta provincial. En lo
formal, igualmente, con el fin de acomodar el cuerpo a una demanda millonaria
entablada contra la compañía ubicada en calle España 887.
El Senado hizo
saber su molestia al titular del directorio, Luis García Salado, a quien
requirió corporizarse el 6 de octubre próximo. Caso contrario, instruirá a la
fuerza pública con el fin de ayudarle a desarrollar la convicción de arribar a
Mitre 550, junto al nutrido contingente de 45 ejecutivos (lo que podría llevar
al límite el aforo recomendado por autoridades sanitarias), solo o con sólo un
puñado de quienes integran este comando de la empresa de servicios.
En tanto, en
terreno judicial también sobrevendrán días movidos. El ex gerente Normando
Fleming planteó un reclamo al cual fuentes judiciales insinúan que involucra
cifras con, al menos, seis “0”. En contraposición a lo indicado hace más de un
año atrás por García Salado, al fundamentar la baja del directivo de carrera,
la firma “Aguas Transparentes” jamás alcanzó a despegar y fue dada de baja
formalmente el 22 de julio de 2019.
Es decir, hacia
el mes de septiembre de 2020 cuando García Salado argumentó que esta compañía
representaba una incompatibilidad para un integrante del directorio de la Compañía
Salteña de Agua y Saneamiento (Aguas del Norte), Aguas Transparentes
contabilizaba más de un año con la lápida encima. Si el actual directivo
conocía acerca de tal acta de defunción, cabe pensar que la baja laboral de
Fleming obedeció a otro motivo. Lo que en apariencia enflaquece la
incompatibilidad como la “justa causa”, invocada para disponer el fin de la
relación laboral.
Ambos tifones
en contra de la gestión García Salado tienen puntos de contacto. Partiendo de
los nubarrones administrativo-financieros y el frente legal que confluyen en el
zarandeo de la vela mayor a la nave que conduce por aguas tempestuosas. La
multiplicidad de quejas y vituperios dirigidos a COSAySa atestiguan el panorama
e impacientan a la ciudadanía y a la dirigencia por igual.
La tromba en el
firmamento
La próxima
semana, por ejemplo, integrantes de 19 comunidades afincadas alrededor del
paraje Los Blancos –sobre ruta nacional 81- planean retomar cortes de trazado
vial por falta de agua. La promesa incumplida por parte del Ministerio de
Infraestructura, cartera que sustituyó a la compañía Aguas del Norte ante la
ineficiencia comprobada del G-45, consistía en iniciar obras de infraestructura
(derivación de un acueducto) el pasado 20 de septiembre.
De manera tal
que un pozo acuífero ubicado al lado del área petrolera explotada por la firma
High Luck Group provee agua a Los Blancos, pero no a las comunidades de
originarios ubicadas entre ambos puntos en el mapa del departamento Rivadavia.
Entonces la falta de agua, al igual que este líquido cuando horada las rocas, y
las obras imaginarias pasaron de la exasperación contra Aguas del Norte a
Infraestructura, y de ahí a la gestión saenziana.
¿El escaso 35 %
de participación en los comicios del pasado 15 de septiembre es un indicio del
humor social en Rivadavia? A lo mejor, una parte en el complejo entramado
sociopolítico se deba a este reclamo elemental proveniente –en cuanto al
énfasis- del verano pasado. En el nordeste es tal el descontento con Aguas del
Norte que, posiblemente a raíz de un trascendido, desde el gremio de obreros
sanitarios festejaron el "regreso" del ejecutivo al que hace un año dio de baja
García Salado.
El costoso
organigrama de COSAySa tiende a la macrocefalia y a la ineficiencia. Con 45
integrantes en su Directorio, entre quienes se cuenta el “arcadiano” Sebastián
Gomeza, resulta una tarea excesivamente alambicada tomar decisiones simples
[NdR: las bromas refieren a la disyuntiva entre café o cortado que derivan en
interminables convocatorias a un referéndum]. De ahí, la sustitución en la
realización de obras –algunas imaginarias como en Rivadavia- asignada este año
a Infraestructura.
Hacia el final
de semana, García Salado también intentará acomodar razonamientos en la no
menos costosa causa laboral planteada por los representantes legales de
Fleming. El final del vínculo con COSAySa, en septiembre del año pasado, lo
fundamentó el propio directivo de esta empresa de servicios por una supuesta
incompatibilidad.
Sin embargo, el
obstáculo pretextado entonces por el presidente del Directorio de la compañía al darle tal epílogo no existía desde
algo más de un año antes ¿Lo sabía García Salado? Si así fuese, la hipótesis de
real malicia, provee una situación desventajosa en lo personal. Y millones más
a consignar, eventualmente, en el porvenir de Aguas del Norte.
NdR, 3 de
octubre de 2021.