#Casona
#Caseros&Lamadrid #Demolición #Patrimonio
M. Rocamora
(*).
La demolición
de una señorial casona que albergó gran parte de la historia gaucha y vestigios
de diseño estilizado derivó en tres aristas: legal, cultural y arquitectónica.
En cuanto a la primera y más reciente, la participación de oficio por parte de
la Fiscalía Penal 5, le agregó complejidad a la trama cultural y arquitectónica
en torno al derrumbe de una construcción ubicada en la esquina de calles
Caseros y Lamadrid, en nuestra capital.
Lo primero que
al comenzar la semana la funcionaria a cargo de esta unidad -Gabriela Buabse-
intentó determinar fue la posible existencia de delito en base a lo actuado por
la Intendencia de la ciudad de Salta. De manera tal que la Fiscal penal 5
dispuso algunas medidas iniciales para este caso (principalmente oficios al
Ejecutivo municipal) y luego lo derivó a la Unidad de Delitos Económicos Complejos, debido
a la temática.
El segundo
aspecto –el cultural- quedó en evidencia por contraste con la actualidad de
estos días de enero de 2021, respecto a las costumbres de los ricos de antaño y
los de hoy. Cabe reseñar que la propiedad situada en calle Caseros 1401 fue
dejada como legado por una acaudalada familia del patriciado salteño, a pesar
que con el transcurso de las décadas aquella finalidad haya sido pervertida por
sus depositarios.
Una precisión
que viene al caso, ya que al comparar el desprendimiento de los millonarios del
siglo XX al dejar estas propiedades donadas y con cargo [al igual que otras
como el edificio La Palúdica/Museo del Folcklore, el Hospital Del Milagro o el
propio Legado Güemes] resaltan por sí solos, frente a la llorosa quejumbre por
la Ley Forbes que grava con un impuesto extraordinario y por única vez a los
millonarios de hoy para redireccionar esta abundancia a paliar los efectos de la
pandemia.
Una ley que
lleva más de un mes y medio aprobada por el Congreso nacional, la que en las
últimas horas se le reclamó airadamente a Casa Rosada para que la promulgue de
una buena vez. [Este lunes, el diputado nacional Leopoldo Moreau rememoró que “el
4 de diciembre sancionamos el Aporte Extraordinario de las Grandes Riquezas. Es
necesaria su rápida reglamentación que está pendiente”]
Mientras que en
lo estrictamente arquitectónico y patrimonial urbano, la detención temporal a
la demolición de la casa histórica de calle Caseros, construida hacia 1870 –según
descendientes de sus antiguos propietarios-, devolvió un cierto alivio a los
paisajistas y guías turísticos. La polémica hasta consiguió la proeza de sacar
de su letargo a la Comisión para la preservación del patrimonio arquitectónico,
debido al accionar por parte de Obras Privadas de la Municipalidad capitalina.
Ubicada en
Caseros y Lamadrid, la propiedad había sido donada por los descendientes de la
familia Franzini Fleming al Opus Dei para el desarrollo de tareas de prelatura
apostólica. Esta cesión del inmueble y el uso exigido habían sido aceptados por
la Asociación Cultural del Norte, aunque luego la propiedad fue puesta a
generar rentas por medio del alquiler para funcionamiento de un establecimiento
educativo.
La intercesión
del encargado municipal de tales inspecciones, el ingeniero Fernando
Albarracín, al menos consiguió que se interese el Ministerio de Infraestructura
provincial (del que depende la COPAUPS). Es que de acuerdo a la Ley 7.418 para
Preservación del Patrimonio Arquitectónico y Urbanístico la comisión encargada
a esta tarea es la encargada de proteger, censar e incorporar bienes en todo el
territorio provincial que encajen en la consideración de tales bienes
culturales.
A la casona
ubicada en la esquina de Lamadrid y Caseros, le sobran jinetas para ingresar en
dicho encuadre. Con un casco original que data de 1878, fue casa quinta de la
familia Solá Ovejero. Cuenta con detalles únicos: fachada con arcos coloniales,
mayólicas españolas, techos coloniales, pisos con tablas de madera de tipa
colorada y verjas de quebracho colorado labrado con hacha. Al menos, hasta
antes de iniciado su proceso de demolición.
Con el tiempo, pasaría
a ser la casa de Robustiano Patrón Costas. Hasta que unos años más tarde fuese
adquirida por el arquitecto Carlos Alberto Franzini De la Mota, con vistas al
hogar que luego formaría con Julia del Carmen Fleming Sierra. Años más tarde,
el urbanista donaría al Municipio de Salta el pasaje Calchaqui y en los fondos
construiría algunas casas que dan a Lamadrid y Alvarado. Estas últimas, puestas
como ejemplo de arquitectura colonial en el libro “Arquitectura colonial en
Argentina”, escrito por el húngaro Johannes Kronfuss.
Hasta que
después de unos años, los herederos del matrimonio Franzini Fleming donarían lo
que fuera su hogar familiar para tareas de prelatura apostólica. Tanto esta
cesión y el cargo fueron aceptados por la Asociación Cultural del Norte, aunque
nunca cumplió con el destino por la cual recibió la propiedad. O sea, casa mal
habida.
Al comenzar
enero, de manera sorpresiva y violando la voluntad de quienes donaron la casona,
la Asociación Cultural del Norte lanzó a toda prisa la demolición del edificio,
alquilado en el último tiempo para un colegio privado. En forma apresurada y en
plenas vacaciones iniciaron la demolición de una casa histórica de nuestra
ciudad. De este modo no sólo violaron el cargo de la donación sino los fines
mismos para los que fue creada la Asociación Cultural al destruir 130 años de
cultura.
Los
descendientes de Franzini De la Mota exigieron frenar la consumación de
semejante atentado histórico y cultural, además de patrimonial arquitectónico.
En concreto, pidieron dictar una especie de recurso de amparo, fundamentado en
el artículo 10, inciso “C” de la Ordenanza Municipal de la Ciudad de Salta
9319/99. Y que, en paralelo, se inicie el trámite para incluirla formalmente en
el patrimonio histórico cultural.
Además, los
Franzini De la Mota pidieron que se analice la aplicación de la Ley 6856,
vigente a nivel provincial, para la protección de este tipo de propiedades. Las
que tanto pone anchos a los comprovincianos que se ufanan ante los visitantes,
ante la contemplación de tales lugares por los que pasó gran parte de la
historia criolla.
Crédito
fotográfico: FM Profesional.
(*) NdR, 26 de
enero de 2021.