#Informe #Helicóptero
#Brito
La Junta de
Seguridad del Transporte concluyó en un informe difundido este viernes que el
helicóptero del banquero Jorge Brito arribó a su trágico final, luego de
modificar su plan de vuelo que tenía como destino la finca en el paraje Laguna
Blanca, propiedad del Grupo empresario Inversora Juramento-Macro, cerca de
Joaquín V. González. Tal fue la conclusión del órgano dependiente del
Ministerio de Transporte de la Nación, respecto al siniestro aéreo que conmovió
al país, el pasado 20 de noviembre de 2020.
El informe
definitivo sobre aquel suceso registrado en las fauces del dique Cabra Corral
(Ver link artículo “Un panorama desde la cloaca vallista”) consignó dicha
modificación en el desvío del trayecto original y de aquel destino hacia el
sudeste del mapa provincial se dirigió hasta el espejo de agua. En nuestro
artículo del 21 de noviembre, detallábamos que el banquero le había confiado a
Sáenz, respecto a tal modificación. “´Es casi igual al Cañón del Colorado´, le
dijo Brito al mandatario provincial, quien asintió casi por cortesía y con poca
convicción, ante un interlocutor con bríos para trazar cualquier parangón, por
más extravagante o irracional que fuere. Una potestad que está latente en
cualquiera que a mitad de los 90 fue capaz de adquirir un banco provincial por
escasos $ 60.000”, reseñamos en aquella ocasión, al calor de los hechos
recientes.
Este viernes,
la JST indicó que el Eurocopter modelo
Écureuil AS-350-3B, matrícula LV-FQN, había despegado desde el Helipuerto Finca las Costas, de la
Ciudad de Salta, con destino a la
finca que Brito poseía en Laguna Blanca o Britolandia, cerca de
Joaquín V. González, y que era piloteado por el banquero.
Luego de escasos
8 minutos de vuelo a poco más de 1.500 metros, el piloto de la aeronave
solicitó modificar la trayectoria de su plan de vuelo original para dirigirse
al destino vía el dique Cabra
Corral, sobre el cauce del río Juramento, por donde circulaba a una altura de escasos 100 metros.
La última
comunicación entre la torre de
control del aeropuerto Güemes y el helicóptero fue a las 15:33 y a
las 15:58 la guardia de turno del Servicio de Información Aeronáutica (AIS COM)
del aeropuerto de Salta recibió la notificación de una aeronave accidentada en el río Juramento.
La torre de
control del aeropuerto de Salta intentó
comunicarse con el piloto a través de otras aeronaves que estaban
volando, y aproximadamente a las 16:30 se activó el plan de emergencia al
recibir la confirmación del
accidente. A raíz de este impacto, la aeronave experimentó daños de
importancia en el habitáculo, palas del rotor principal, rotor de cola y planta
motriz y el informe señala que el accidente ocurrió de día y en condiciones meteorológicas para vuelo visual.
Brito era un piloto certificado para esta
aeronave y con sobrada experiencia,
ya que lo volaba con frecuencia y
había utilizado esa misma ruta en reiteradas ocasiones. En base al informe
técnico, se infiere que el banquero no
alcanzó a ver con claridad el primer cable de señalización, de unos 12
mm de espesor y equipado con bochones testigos de 0,50 metros de diámetro, de
color naranja, que marcaba la presencia de los otros dos cables del canopy, o
lo vio tarde y no logró eludirlo.
La nave impactó
con el corta cable la línea de señalización y la cortó, pero luego arrastró la
segunda y la tercera línea del canopy, arrancándolo de la zona de amarre. El impacto con los cables habría sometido a la
aeronave a esfuerzos y cargas excesivas, lo que provocó que una de las palas
del rotor principal seccionara el rotor de cola, por lo que perdió el control y se precipitó sobre el
cauce del río desde una altura de 90 metros, lo que imposibilitó cualquier reacción del piloto,
impactando contra el agua en una zona de poca profundidad.
Al estremecerse
la aeronave al chocar con los cables afectó la integridad de la cabina de vuelo
y la mecánica del golpe contra el terreno y su magnitud disminuyó la posibilidad de supervivencia de
sus ocupantes. El documento de la JST detalló que la cabina se deformó en su lado delantero derecho, se observó
que los asientos quedaron sujetos a sus fijaciones y se comprobó que tanto el
piloto como el acompañante tenían
los cinturones de seguridad colocados al momento del accidente. No
obstante, una de las cintas de los cinturones estaba cortada.
La aeronave estaba certificada de
conformidad con la reglamentación vigente y mantenida de acuerdo con el plan
del fabricante, el peso y el balanceo se encontraban dentro de la envolvente de
vuelo indicada en el manual de vuelo de la aeronave. El vuelo se desarrolló
bajo Reglas de Vuelo Visual (VFR)
en una zona donde los cerros que conforman el cañadón, con una orientación
general norte-sur, tienen una altura aproximada de 300 metros (cordón noroeste)
y de 150 metros (cordón sureste).
El río
Juramento recorre este cañadón, y por acción de las compuertas de un dique
nivelador se puede modificar el
nivel de agua, lo que en ciertas circunstancias forma una isla de suelo pedregoso (canto rodado), donde quedó la aeronave luego de la caída.
La JST arribó al lugar del accidente el 21 de noviembre del 2020, un día
después de ocurrido y la investigación de campo se coordinó con la policía de
la localidad de Coronel Moldes, con la policía fluvial y lacustre, así como con
el Cuerpo de Investigaciones
Fiscales de la provincia de Salta.
Con el objetivo
de descartar una posible falla
técnica, se envió al laboratorio de la JST el componente de la aviónica
de la aeronave, que controla digitalmente el grupo motor, y la pantalla
multifunción, con la salvedad de que algunos de estos equipos estuvieron
sumergidos en el río, situación que puede dificultar la obtención de
información.
De todas
maneras el informe puntualizó que había marcas en el corta cable superior del helicóptero, pero no así en
el inferior, como tampoco en el rotor, pero sí se observaron marcas dejadas por
las puntas de las palas del rotor de cola sobre el boom de cola.
La aeronave era
propiedad de la empresa New Lines
S.A. y era utilizada para vuelos privados, y el acompañante del piloto tenía experiencia en
aeronaves tipo avión y helicópteros, con más de 6.000 horas de vuelo, estando
afectado a la empresa para volar la aeronave LV-GOK y a la espera de la
inspección por parte de la autoridad aeronáutica para su habilitación en el
tipo de helicóptero accidentado.
En tanto, la
empresa Salta Rafting,
propietaria del canopy, comenzó a operar en el año 2003, en el marco normativo
de una empresa de viajes y turismo. Cuenta con la aprobación provincial encuadrada dentro del rubro de prestadores y operadores de turismo
alternativo, y el 2 de noviembre de 2017 obtuvo la renovación por cinco
años más.
La empresa
está habilitada para prestar
servicios de rafting, trekking, rappel y canopy.
El 22 de julio
de 2005, la empresa Salta Rafting presentó una nota a la entonces autoridad
aeronáutica, que en ese entonces era la Fuerza Aérea Argentina, informando que había montado un conjunto de
cables de canopy sobre el río Juramento entre los km 32 y 34,5 de
la Ruta Provincial 47, y recibió la respuesta de la Región Aérea Noroeste de la
Fuerza Aérea Argentina, en cuanto a que no existía impedimento alguno para el
montaje de los cables de canopy, ya que no estaban en una zona que interfiriera
con la actividad aérea.
Link:
https://www.notaderedaccion.com.ar/noticias/id-1238_Un-panorama-desde-la-cloaca-vallista_#Y2xvYWNhIHZhbGxpc3Rh
NdR, 15 de
enero de 2021