En los temas que importan (o no)

La situación de la seguridad para los salteños debe ser una cuestión menor o algo similar se infiere de las más recientes acciones de gobierno. En un mundo ideal, donde no suceda nada grave, la acción estatal para el resguardo de los ciudadanos debería estar puesta en asuntos menores. Como sucede en nuestra Salta, al parecer.
Hace 6 años F5 EN LA PUJA

Por: M. Rocamora (*). 

A pesar de alegar problemas de operatividad para la cobertura de casos relativos a violencia de género, el Ministerio de Seguridad parece darse maña en otros ámbitos. Este fin de semana, integrantes de esta cartera se reunieron con representantes de la empresa SANATEA (SAETA) y el gremio de la Unión de Tranviarios Automotor, por los numerosos y crecientes casos de agresión a conductores de colectivos. Que como se sabe, suman…bueno…son muchos.

Como sea que fuere esta cuestión, Seguridad y los muchachos del transporte metropolitano se juramentaron  “continuar trabajando juntos en la seguridad de los pasajeros y choferes”. Claro, en nombre de la imperiosa necesidad que los conductores y viajeros atenúen su temor al abordar estos micros, estado de ánimo que (salvo un ínfimo porcentaje de casos denunciados y otros simplemente alegados por SANATEA) sólo vive en la imaginación de funcionarios, ni siquiera avalado por estadísticas confiables, tampoco de las otras.

Esta noticia surgió, luego de una semana en que sonó fuerte el trascendido que se reduciría la cantidad de personal afectado a la protección de víctimas de violencia, lo que motivó un reclamo ante el Consejo Asesor del Ministerio Público. Antes de este encuentro con SANATEA y UTA, la cartera de Seguridad había indicado que necesitaría de instrumentos como pulseras y botones antipánico (algunos de estos derivados para choferes de ómnibus que cubren el turno de noche, según la propia empresa de transporte).

De acuerdo con lo expresado por el Ministerio de Seguridad, en la actualidad hay disponibles 101 botones antipánico, que se suman a las 55 pulseras, las que son monitoreadas por el Sistema de Emergencias 911. Pero las estadísticas obran para el lado de (la protección a) las mujeres, ya que las últimas cifras indican que en nuestro país hubo un femicidio cada 23 horas, en lo que transcurrió de 2020  (Observatorio “Ahora sí que nos ven”).  

De acuerdo al desglose del informe, un 23 % de los crímenes se perpetró con arma de fuego, otro 18 % con arma blanca, un 14 % a golpes, un 11 % resultaron quemadas y un 6 % por asfixia. De las 63 víctimas mujeres registradas en el primer bimestre, 15 habían realizado la denuncia previa y tres tenían medidas judiciales para su protección, como el caso de la mujer asesinada en Cerrillos en diciembre último, al parecer por un policía.

En contraste, no se conocen hechos recientes de choferes víctimas de hechos de violencia durante la prestación del servicio de transporte urbano. Al menos, que hayan sido denunciados ante las autoridades, en lugar de ser simples titulares en medios de prensa en los que anuncia SANATEA.

Excepto, por supuesto, aquella situación ventilada a grandes titulares el pasado 23 de enero cuando un conductor, en principio, habría sufrido un ataque vandálico. Al conjeturar que unos malvivientes apedreaban la unidad, cerca del Hospital Papa Francisco, “el chofer presionó el botón antipánico, por lo que la Policía actuó en forma rápida”, indicó el vibrante relato de El Tribuno.

Mientras la empresa, para no ser menos, informó que cabía "destacar que una vez que el chofer acciona el botón la señal es detectada en el sistema de emergencias 911, que inmediatamente da curso a la alarma y asiste al conductor", completó SAETA. Pero, al parecer, los atacantes no integraban ninguna banda, sino que investigaciones posteriores permitieron determinar que habrían sido chicos travieso, de apenas 7 y 11 años.

Así se lo indicó el Secretario de Seguridad, Benjamín Cruz, secretario de Seguridad, a FM Aires el día 23 de enero. Con recomendaciones a los padres para criar bien a sus hijos, de todas maneras el funcionario adelantó que se entregarían botones anti pánico a los choferes de colectivos. Lo cual desmonta aquella caracterización de los trabajadores del volante como personajes aguerridos, fornidos y atléticos, poco temerosos ante el accionar de chiquillos levantiscos. 

(*) NdR, 1 de marzo de 2020.


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