Sacando pasaje en el Titan

El desastre del sumergible en el Atlántico norte subpolar era un epílogo cantado, según la opinión de expertos. Ocurrido tras desoír dichas advertencias, entre las que se cuenta la de un reciente visitante al norte argentino. James Cameron, director cinematográfico que comparó este suceso con la determinación humana de ir en barco al encuentro del iceberg, del peligro máximo.
Hace 3 años SOCIEDAD


#Titanalfondo

Parece una frase intentada como resumen de la formalización de candidaturas presidenciales con aspiraciones a presidir nuestro país. Pero no: el director cinematográfico James Cameron se refiere a otro naufragio cuando dice que él nunca se hubiese “metido en ese submarino”.

El canadiense tampoco se refirió con dicha frase a recomendar a los jujeños votar o no a la administración de Gerardo Morales, a quien denunció por embaucarlo…al propio realizador de “Titanic”! Y sin percatarse que la compañía OceanGate tiene como accionista a un inversor argentino, en su mampostería destartalada con el naufragio que expuso la dimensión de este montaje para timar prójimos. 

Así, Cameron (quien cuenta con estudios en ingeniería) sintetizó este  fin de semana que “sospechaba mucho de la tecnología que estaban usando”, razón por la cual  “no me habría metido en ese submarino”. La conclusión del canadiense, nada tiene que ver con una predisposición o  falta de ella, a la hora de emprender una experiencia riesgosa.

Sobre lo cual atestigua la treintena de veces que bajó hasta dichas profundidades, amparado en sus estudios formales en Ciencias Exactas y lecturas sueltas de ingeniería, en busca de las mejores tomas para la peli “Titanic”. Por eso, tronó como pulgar, anular y meñique estrellados contra el índice cuando resaltò que la empresa “sabía que no pasarían” los controles de calidad y seguridad en una entrevista con la BBC. 

A un costo de u$s 250.000 por pasajero, OceanGate publicitó estas excursiones submarinas hasta los 3.810 metros (profundidad en la que se hallan los restos del Titanic) pero la nave ya presentaba serios problemas al sumergirse hasta una cuarta parte. Comparable, más o menos, con enviar un destartalado colectivo urbano salteño en una expedición a Venus.

Con experiencia personal en una anterior expedición a profundidades de 10.912 metros, durante la experiencia de 2012 conocida como expedición Deepsea Challenger, la comparación de Cameron fue elocuente. Este fin de semana, admitió estar “impresionado por la similitud del desastre del Titanic en sí, donde al capitán se le advirtió repetidamente sobre el hielo delante de su barco y, sin embargo, navegó a toda velocidad hacia un campo de hielo”.

El barco de 1912 al encuentro del iceberg como una metáfora de persistir en dirección hacia la catástrofe. Una figura retórica que permite ilustrar, en estas horas, muchas situaciones adicionales, más allá de la catástrofe del Titan y lo pertinaz en adentrarse en oscuras profundidades. 

NdR, 24 de junio de 2023. 

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