#Actos20F
F.P.
Salvo la
vidriera para mostrarse en locaciones alternativas a las de Ciudad de Buenos
Aires o en Olivos, el 20 F probablemente no haya tenido otra misión para los
visitantes nacionales recibidos con tanta fanfarria. Por lo que el saldo para
los anfitriones, además de la oportunidad de sostener diálogos sin mayores
efectos, haya sido la ocasión -una más- para tomar nota de ello. Aunque más no
fuese tardíamente.
Algo de esto es
lo que se vio en el palco principal, hacia el margen izquierdo de las imágenes
transmitidas por el canal oficial en Youtube. Primero entre Yolanda Vega y
Pamela Caletti, ocupantes de bancas en el “nido de ratas”, como denominó Javier
Milei en la víspera, durante una conferencia partidaria en suelo correntino.
Luego con el Gobernador Sáenz.
Tal parece que
la primera de las mencionadas le transmitió a su colega, en medio de la goma de
mascar sabor menta suave que contribuyó a pasar el trago amargo, cierta
incomodidad con esa designación mileidiana. Junto con el interrogante de Vega a
Caletti, respecto a lo que permitirían lograr las tertulias posteriores con la
Vicepresidente, Victoria Villarruel, y el ministro del Interior, Guillermo
Francos.
Malestar
expuesto por la parlamentaria nacional y ex Jefa comunal cerrillana, el cual
Caletti a lo mejor no alcanzó a sofocar. Aunque de todas formas llegó hasta la
aguda percepción auditiva de Sáenz, quien recomendó prudencia en contenido pero
más que nada en el volumen, dado que tenía a su lado a Villarruel.
El recelo
evidenciado por Vega, compartido discretamente por Caletti, es sensación que va
extendiéndose con lentitud en las huestes saenzianas. Algo lógico, luego de
haber ofrendado a las llamas mileidistas una troika de escaños inmolados en la
votación en general del proyecto de Ley ómnibus (si bien 96 horas más tarde ese
mismo terceto le mezquinó el cuerpo a la votación en particular y la iniciativa
volvió a comisión). Sin recompensa a la vista, excepto por los vituperios
presidenciales.
En un examen
contrafactual desligado de los resultados, ya fuese que el destino del proyecto
hubiese sido el que finalmente se obtuvo o el que anhelaba/ordenaba el gobierno
nacional. En un procedimiento parlamentario protagonizado por el propio Francos
-a la par de encomendados de menor rango por Casa Rosada- con idéntica y
encomiable predisposición al diálogo, rasgo de valor relativo a los ojos del
oficialismo nacional.
A lo mejor, se
va comprendiendo que la oralidad funciona solamente como señuelo en catastros
de la realpolitik que guía al mileidismo, doctrina que privilegia lo útil del
momento y tiende a prescindir hasta de lo pactado previamente. En la
subdivisión del trabajo interno, de acuerdo al cual algunas de las figuras se
muestran predispuestas a conversar y consensuar, mientras que otras se ocupan
de la confrontación. Aún a pesar que ambas facetas se expresen en diferencia de
pocos minutos entre sí.
Por ello, fue
notorio el escaso margen de maniobra en el saenzismo al intentar distribuir
halagos y cuestionamientos. De los primeros para el propio oficialismo vernáculo
por el predicamento nacional y regional; y los segundos para la poca o incierta
utilidad de esta instancia. Dos caras de la misma moneda, dos impresiones
intercambiadas desde el palco.
NdR, 20 de
febrero de 2024.