
Impuestazo en el debate de campaña

#Damelatiodamelaemejorno
El impuestazo titirromerista es igual o más malo que el voceado desde usinas emilianoduranistas, debate que tiene a maltraer este fin de semana a la dirigencia política capitalina. Lo cierto es que luego de emitirlo y cobrarlo, costeado por los vecinos, ambos se encaminan con gran despliegue de recursos a competir por la intendencia de la Ciudad de Salta. 
Quedará para el anecdotario la discusión alusiva a si lo recaudado, luego de esquilar a 600 mil almas, alcanza para solventar una campaña por el Ejecutivo comunal u otra para la Presidencia de la Nación. Lo cierto es que con poca algarabía, los capitalinos advirtieron en estos días que el cargo por electricidad quedó anclado en montos que representan un tercio de lo facturado a cuenta de impuestos y tasas municipales.  
Una progresión que viene catapultada desde hace una década atrás, cuando Emiliano Durand ocupaba el segundo lugar luego del Jefe comunal, el “inolvidable” Miguel Ángel Isa Ramos. Aquel Alcalde quien, entre 2013 y 2015, descerrajó subas descomunales en los cargos cobrados por la Muni capitalina, junto a unos sarcófagos instalados en el área céntrica, como para graficar el Zeitgeist o espíritu de época. 
Tras la respuesta sobrevenida como mazazo a tales determinaciones, Isa Ramos aseguraba, en 2013, haber oído el mensaje de las urnas (el cual asemejaba más a un cocacho o tirón de orejas). Sin embargo, tras la incorporación de Durand como Jefe de Gabinete municipal la ecuación enfocada contra el bolsillo del vecino no se modificaría, aunque, sí, el grado de exposición de su flamante incorporación [NdR: dejando la Jefatura de Gabinete para escabullirse en los equipos de campaña isistas]. 
No tan diferente a lo que por estos días, tácitamente, asume como motivación reeleccionista la Intendenta Bettina Romero. En lo que supone una continuidad de la misma línea de gestión -o no- la actual Jefa comunal decidió reflotar prodigios de campaña electoral, tales como los teleféricos o cabinas de teletransportación de pasajeros. Idea tomada de su abuelo, Roberto R?
Ciertamente, a juzgar por el cálculo del impuestazo en marcha en los últimos tres años, los recursos para solventar obras faraónicas, quizás no constituye la preocupación actual en el titirromerismo. Más bien, la señal con luces amarillas parece circundar al heraldo de esta misma línea de acción gubernamental, nacido en tiempos de Isa y hoy proyectado en el intento de acceder al principal despacho del CCM. 
En este contexto, los reclamos por derechos de autor del impuestazo volaron en un ida y vuelta, entre el emilianodurandismo y el titirromerismo. Y si bien esto último es asunto de cosmiatría, de todas formas puso en cartel el resplandor del boletazo comunal en el patrimonio de los citadinos. 
Según la fotogénica concejal Ana Paula Benavídez, la codicia municipal es algo que “el bolsillo de los vecinos lo está sintiendo y el enojo está latente en la calles”, resumió en una entrevista con FM Aries, al final de esta semana. La edil se contabilizó en el exiguo G4, completado por sus  homólogos Alberto Salim, Agustina Álvarez y Laura Jorge: todos y cada uno de los que se manifestaron en contra del impuestazo. 
En este último caso, a cierta distancia del debate por el copyright de tal ataque tributario, como tampoco por trenes elevados, bicisendas y obras en la plaza principal que notifican al contribuyente quién se presenta a la reelección en mayo próximo. Lo cual, lejos está de ser novedad auspiciosa.
NdR, 3 de marzo de 2023.   
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