Quisiera que lo recuerden

Los homenajes públicos a Néstor K, intercalados por las diversas lecturas que aún se suceden a raíz de un retorno al ambiente político gaucho. Los vestigios de la era U en el sistema electoral y en las criaturas políticas que alumbró. Un pasado que se mueve idéntico al perro al encuentro de su cola.
Hace 5 años SEMANA POLÍTICA

#DécadaU #Regreso #Escenario #Efectos

Por: F.P.

El poema de Joaquín Areta que hiciera famoso el ex presidente Néstor Kirchner tuvo efectos polisémicos en la superficie política criolla. Mientras una importante cantidad de salteños marchó este martes por el área céntrica honrando la memoria del ex mandatario –fallecido hace ya una década- otros sectores de la dirigencia aún intentan descifrar lo que dejó el retorno a territorio vernáculo del ex Gobernador, Juan M. Urtubey.

12 años en el poder y una prole de adláteres que mantiene salvoconducto administrativo en el Estado provincial –en el tono catedrático de quien supo integrar una gestión “inolvidable”- son el rasgo U imposible de negar. Y ni qué hablar de la entronización hecha desde el saenzismo de los dos ex Vicegobernadores durante el período 2007-2019 como figuras de recambio y candidatos de la repentinamente encanecida gestión provincial.  

Tal vez, la única mácula difícil de borrar sea la formidable experiencia lograda por este equipazo en las presidenciales del año anterior. Claro que sin voto electrónico, con rivales algo más sofisticados que Alfredo Olmedo y JMU en segundo plano, hay quiénes alegan que no es parámetro para medirlo en todo su potencial.

El E-Voto es un legado que se mantiene incólume, desde 2008 hasta nuestros días, no sólo por un sistema que emparda con los “Tomacco” de Los Simpson (los detractores que le bajan el pulgar por considerarlo sistema poco transparente, en cambio empalidecen al evaluar la celeridad de los resultados que provee), sino por la irrupción de los “influencers” de los catastros digitales a la dinámica partidaria.

El cualquierismo argumental de estas efímeras figuras presentadas como la nueva-novedad-reciente de la política, se aventuran a efectuar estimaciones sobre pistolas eléctricas como si fuesen el propio Nikola Tesla, endurecimiento punitivo con vahos a turbas medievales furibundas y sillones principales en órganos con requerimientos de elevado conocimiento científico, en contraste con su ripioso tránsito por el secundario.

Total, qué más da, dirían los Vox Dei en la voz de Ricardo Soulé y Willy Quiroga. Si al fin y al cabo, el voto electrónico ha conseguido desligar la militancia, respecto a la popularidad, el nivel de conocimiento, el contacto directo con los ciudadanos y el tomar nota sin intermediarios de los problemas cotidianos. Es decir, se ha desacoplado la posibilidad de acceder a un cargo público –electivo-, respecto a la acción de “hacer política”.

El subterfugio llamado “granja de trolls” funciona para esquivar esta molestia de andar a los abrazos con señoras mayores y pibes impacientes porque alguien les indique fecha precisa en la que saldrán de la miseria. Por unos $ 18.000 mensuales la cuenta en redes sociales de cualquier “influencer” político puede obtener 100.000 “me gusta” cada 30 días, comentarios auspiciosos y otros críticos (equivalentes de menor calidad a una “polémica”) y cuentas de “gente común” (las que suelen tener escasa actividad y una macilenta cartera de contactos) que los sigan. Es decir, Club de Amigos Desinteresados: módicos precios.

Después de un par de meses de inversión, luego del cual la preferencia del grado de cocción del lampreado y las apostillas meteorológicas equivaldrán a cuestiones de Estado, todo artefacto de la política digital podrá ser evaluado en el próximo llamado electoral ¿En elecciones libres? Claro que no: por voto electrónico! Un sistema sobre el cual nuestros anglófilos dirigentes no temen ser rotulados como propensos a la “venezuelización” –pues, Caracas cuenta con este método electoral, al igual que la India.

Ni siquiera Mauricio Macri se aventuró a instaurar el voto electrónico en los comicios 2017 y 2019, pese a las insistentes recomendaciones del ex Gobernador Urtubey que así se aseguraría triunfos electorales, encadenando uno tras otro. Aunque tal experimento electoral no prosperaría –gran escollo para su auto declamada ´proyección nacional´- fuera de los contornos de Salta.  

En el regreso a su chacra, Urtubey calmó a cada salteño que se atragantaba a pura dieta de queratina con auténticas revelaciones sobre el porvenir escénico de Isabel Macedo y la dedicación a la crianza de la infanta Belita. Pasajes de cotilleo que no merecieron reparo alguno (cabe suponer que por demanda inexistente), a diferencia de su ponderación del inexplicable organismo de Primera Infamia.

Dicha invención ministerial fue rotulada como un gigantesco embuste, según los dichos del diputado provincial Daniel Sansone. El legislador rememoró que al dejar JMU el Ejecutivo provincial y con el inicio de la actual gestión “era vergonzoso lo que pasaba con los wichis en el norte”. Lo que acompañó con un exhorto que el ex mandatario provincial deje actuar a la justicia en la causa contra su otrora funcionario, Carlos Abeleira, trámite que “no caminó un centímetro” desde principios de año. El mencionado parlamentario por el oficialismo puntualizó respecto a tal caso que los magistrados “lo tienen olvidado en un cajón”. Y quisiera que lo recuerden. 

NdR, 28 de octubre de 2020.


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