F.P.
En el norte
salteño es posible encontrar petróleo, desnutrición infantil, altas temperaturas,
desmontes, falta de agua potable, hojas de coca más barata, lenguamotas que
cantan música centroamericana, excelentes
platos de la gastronomía altiplánica y contrabando de cereales. De las 20.000
toneladas anuales de soja que son enviadas por sus pasos fronterizos, sin pagar
impuestos, este fin de semana se conoció apenas una pequeña parte de toda esta
industria del embuste.
De ello la va
el procedimiento realizado por Gendarmería, el cual logró conjurar un envío de
u$s 35.000 dólares y $ 3.535.500 durante la jornada de este sábado, a la vera
de la ruta 34 (kilómetro 1465), cerca de Aguaray. Si el cálculo no nos falla,
esta fuerza federal debería concretar 100 de estos procedimientos para
interceptar los u$s 3,5 -o u$s 4- millones que deja esta trapisonda y explica
el derroche de entusiasmo expuesto al vituperar contra el Ejecutivo nacional en el
Monumento a Güemes, por el caso Vicentín.
Tal como ya se
ha señalado desde NdR (ver artículos “Mientras se piensa en Vicentín”, “El caso
Vicentín bajo la lupa salteña”), lo que pone como locos a los hombres de
negocios con productos del agro no es la capitalización en acciones de los
créditos impagos dados por el Banco Nación a esta cerealera, sino el control
del comercio exterior. Y de esto último, que se fiscalice que cada envío al
resto del mundo sea realizado con el debido pago impositivo.
Sin haber
pulsado jamás ni vigüela, charango, ukelele o banjo, en nuestra provincia hay
fanáticos del blues. No, por cierto, respecto a la música del delta del
Misissippi inmortalizada por Robert Johnson o el Blues Boy King –BBKing-, sino
más bien al dólar obtenido en base a una actividad ilegal. Como el no pago de
impuestos, por ejemplo.
En
contraposición, y si los contagios de COVID-19 no diezman sus huestes,
Gendarmería y el Ejército tienen como misión asignada desde Balcarce 50 el
monitoreo de los confines hasta donde llega la jurisdicción celeste y blanca.
De hecho, los procedimientos del sábado deben adicionarse a los anteriores que
se efectuaron en los 19 días del mes y los correspondientes a junio pasado. Más
de 40 millones incautados, habían titulado la semana anterior los medios de
prensa metropolitanos, asombrados de lo que viene sucediendo desde hace una
década en los pasos fronterizos ubicados en nuestra provincia.
Los dos
camiones que albergaban esta fortuna, uno con dólares y el otro con pesos, a su
vez son de los que van y vienen en esta región del mapa gaucho, con terminal en
el Área Metropolitana bonaerense. Tarea que en lo formal continuará tramitando
la Fiscalía Federal con base en Tartagal, lo que presagia lentitud a la hora de
descargos y apelaciones (Ver nota “El fuero federal en pausa hasta agosto”) a
los fanáticos del blues.
Por esta misma
vecindad en el almanaque, aún se mantiene con cierta temperatura un expediente
en la justicia federal un operativo realizado a 9 camiones de gran porte,
interceptados en la ruta provincial 54 –kilómetro 47- y cerca de Santa Victoria
Este. De acuerdo a lo publicado a mitad de semana por el diario Página/12
Salta, a este convoy se le incautaron 180 toneladas de maíz, sin “ninguna
documentación que avalara dicho transporte, ni la circulación por ese lugar”,
en tanto que otros cargados con 90 toneladas de soja y aunque contaban con
carta de porte “su presencia en el lugar no se correspondía con el trayecto de
circulación” que indicaba su derrotero.
“En 23 días,
Gendarmería incautó $ 40 millones”, tituló el diario cordobés La Voz en su
edición del 23 de junio pasado. En el detalle del diario mediterráneo se
consignó que la punta del ovillo se dio en “la primera semana de junio sobre la
Ruta 34, cuando a la altura de Santiago del Estero y de Salta, se encadenaron
al menos ocho hechos que pusieron en alerta a las autoridades. Cerca de $40
millones de pesos en tan solo 23 días fueron secuestrados, además, según se
investiga, todos los billetes iban en dirección a Buenos Aires”.
NdR, 19 de
julio de 2020.