Los que te rebotan

Entre la sombra de los despidos en el área metropolitana y la falta de efectivo en los cajeros. Así llegó el final de año y el inicio de 2020 para una gran porción de los salteños. Comenzamos con las apuestas para develar quiénes están en el lado opuesto de la moneda.
Hace 6 años SOCIEDAD

Entre los despidos por no renovación de contratos a personal reclutado de esta forma y la falta de efectivo en los cajeros, este fin de año llegó con malas para los salteños. En el primer caso, los nubarrones se posaron sobre la intendencia de la ciudad de Salta y su homóloga de La Merced. En el segundo, en los puestos automáticos para extracción de efectivo que no contaban con billetes, con lo que el banco Macro hizo fortunas en un par de días.

En la localidad cercana a nuestra ciudad, el gremio de UPCN lanzó un paro por tiempo indeterminado, luego de 40 bajas de contrato a personal municipal. En tanto, los diversos sindicatos capitalinos iniciaron conversaciones a contrarreloj con representantes de la gestión encabezada por Bettina Romero.

Mientras, en el caso de los cajeros automáticos sin efectivo el Defensor del Pueblo de la Ciudad, Federico Núñez Burgos, le solicitó al Banco Central un pronunciamiento, a raíz de esta anomalía que perjudicó a miles de salteños. Las quejas llegaron hasta las oficinas del ombudsman citadino por cientos, principalmente por la sequía de billetes en los cajeros del micro y macrocentro.  

En concreto, Núñez Burgos informó al BCRA que este inconveniente llegó a un punto de colapso en las jornadas de los días 23 y 24 de diciembre pasados. El Defensor del Pueblo apuntó a “la injustificada pérdida de tiempo y los perjuicios que acarrea la situación a los usuarios que debieron realizar largas filas en cajeros automáticos y diversas bocas de pago, las que incluso informaban tardíamente la ausencia de fondos”, detalló un reciente informe del portal Cuarto Poder.

Incluso, el último día del año la situación se agravó, dado que al atosigamiento que ya venía de la semana anterior se le agregó el arribo de empleados de la administración pública que acudieron a cobrar haberes y en muchos casos el pago no estaba siquiera depositado. El comunicado de la administración Sáenz apuntó las excusas a  “una saturación en los procesos de los sistemas del banco Macro”, traducción al lenguaje común como una muestra evidente de ineficiencia por parte de esta entidad financiera.

Lo más gracioso fue el ardid institucional del Macro, al intentar reencauzar a sus clientes por otras vías como el uso de tarjetas de débito. Esto le permite mantener el efectivo unos días más en sus cajas blindadas y aprovechar el 55 % de la tasa de interés de referencia que paga  el Banco Central a las entidades privadas.

NdeR, 1 de enero de 2020. 


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