Entre los despidos por no renovación de contratos a personal reclutado de
esta forma y la falta de efectivo en los cajeros, este fin de año llegó con
malas para los salteños. En el primer caso, los nubarrones se posaron sobre la
intendencia de la ciudad de Salta y su homóloga de La Merced. En el segundo, en
los puestos automáticos para extracción de efectivo que no contaban con billetes,
con lo que el banco Macro hizo fortunas en un par de días.
En la localidad cercana a nuestra ciudad, el gremio de UPCN lanzó un paro
por tiempo indeterminado, luego de 40 bajas de contrato a personal municipal.
En tanto, los diversos sindicatos capitalinos iniciaron conversaciones a
contrarreloj con representantes de la gestión encabezada por Bettina Romero.
Mientras, en el caso de los cajeros automáticos sin efectivo el Defensor
del Pueblo de la Ciudad, Federico Núñez Burgos, le solicitó al Banco Central un
pronunciamiento, a raíz de esta anomalía que perjudicó a miles de salteños. Las
quejas llegaron hasta las oficinas del ombudsman citadino por cientos,
principalmente por la sequía de billetes en los cajeros del micro y
macrocentro.
En concreto, Núñez Burgos informó al BCRA que este inconveniente llegó a
un punto de colapso en las jornadas de los días 23 y 24 de diciembre pasados.
El Defensor del Pueblo apuntó a “la
injustificada pérdida de tiempo y los perjuicios que acarrea la situación a los
usuarios que debieron realizar largas filas en cajeros automáticos y diversas
bocas de pago, las que incluso informaban tardíamente la ausencia de fondos”,
detalló un reciente informe del portal Cuarto Poder.
Incluso, el
último día del año la situación se agravó, dado que al atosigamiento que ya
venía de la semana anterior se le agregó el arribo de empleados de la
administración pública que acudieron a cobrar haberes y en muchos casos el pago
no estaba siquiera depositado. El comunicado de la administración Sáenz apuntó
las excusas a “una saturación en los
procesos de los sistemas del banco Macro”, traducción al lenguaje común como
una muestra evidente de ineficiencia por parte de esta entidad financiera.
Lo más gracioso
fue el ardid institucional del Macro, al intentar reencauzar a sus clientes por
otras vías como el uso de tarjetas de débito. Esto le permite mantener el
efectivo unos días más en sus cajas blindadas y aprovechar el 55 % de la tasa
de interés de referencia que paga el
Banco Central a las entidades privadas.
NdeR, 1 de
enero de 2020.