Por: M. R. (*).
El gobierno
provincial, luego del zarandeo que atravesó con la Escuela de Música,
posiblemente tenga un dolor de cabeza adicional con otro establecimiento
educativo. Se trata del Instituto Superior del Profesorado, el que aún funciona
–si bien nadie sabe cómo- en el edificio ubicado en la intersección de avenida
Entre Ríos y calle Siria, de esta capital.
Con más de $ 1
millón anual que se recauda en el nivel terciario, a través de inscripción,
cuota y permiso de examen, sin embargo, la institución no ofrece las condiciones
mínimas para los 2.500 educandos o el
cuerpo de profesores. A los alumnos sentados en tachos y sobre pupitres de los
bancos, más baños en pésimo estado y falta de agua potable, se le suma el
maltrato que se dispensa desde el Rectorado a educadores, preceptores y
ordenanzas.
Algunos de
estos altercados verbales con la titular del Instituto, Claudia Antacle,
surgieron cuando algunos integrantes del cuerpo docente le solicitaron la
conformación de una Asociación Cooperadora para ocuparse de los asuntos
administrativos. En parte, cuando a principios de este año se le hizo notar a
la Rectora una divergencia de $ 134.000 entre lo recaudado durante el ejercicio
anterior y lo invertido en gastos de funcionamiento y mantenimiento.
En función de
esto, una nota firmada por profesores concluyó que resulta imposible “establecer
un circuito administrativo para registrar los ingresos reales de los fondos”,
dado que “los recibos no están membretados” tampoco cuentan con “numeración
correlativa” y consignados en “forma aleatoria”. Término elegante para
denominar a un auténtico manchancho.
En esta
comunicación, dirigida a Antacle, los docentes le indicaron que “los fondos, en
general, son retirados por el licenciado Chamme, los mismos se encuentran en su
domicilio particular (según sus propios dichos)” y, aunque parezca increíble, “sólo
se puede determinar que parte de los mismos son depositados en plazos fijos no
presentados” como tampoco “ningún registro ni seguimiento que permitan
depositar su cuantía e intereses”.
Además, en esta
misiva firmada por varios docentes, se hizo una comparación entre lo pagado al “administrador“
de los fondos institucionales (NdeR:
el ya mencionado Chamme) por un monto de $ 134.000 en Gastos Administrativos
Operativos, contra apenas $ 67.000 asignados en 2018 a Arreglos del Edificio.
Los que, dicho sea de paso, no se aprecian si se echa una mirada al estado
actual del Instituto.
Y mucho menos,
si la recorrida se hace por los baños o por la mayoría de las aulas, en las que
los tachos de pintura cobran dimensión de ser reemplazo para lo que en otros
colegios serían los bancos.
NdeR, 18 de
junio de 2019.