#Aguaray
#Intervención #Escenario
Por: Federico
Pérez (*).
El inventario
de intervenciones como mecanismo institucional de última instancia no se
caracterizó por remediar situación alguna en la historia reciente de Salta, y
la resolución en tal sentido con la que debuta el saenzismo en Aguaray corre
con idénticos presagios. Más allá de las no demandadas explicaciones en que
incurrió el flamante delegado, Adrián Zigarán, al indicar: “Quiero aclarar que
el cargo de interventor no es un premio a la foto que tomé en ese momento”,
dijo este domingo a diario El Tribuno en referencia a su condición de
denunciante en la causa “caños” del gasoducto NEA.
Esta excusa
sirvió para activar, a velocidad de refucilo, los mecanismos formales que
desembocaron en el empellón al intendente Jorge Prado y la colocación del
dirigente U, quien este lunes será puesto en funciones. Tanto en términos
políticos como en la cuestión de formas, la misión encomendada a Zigarán podría
conllevar un desgaste por goteo para la actual administración provincial (más
si a la de Aguaray se le adiciona el pedido de remoción que los concejales de
Santa Victoria Este dictaminaron para el Jefe comunal Rogelio Nerón).
Una vez más, en
un contexto que tiende a empardarse con el de la temporada romerista de finales
de los años 90 (Ver artículo “El noventismo vuelve a semblantear en Diputados”,
NdR 13 de octubre de 2020) el norte vuelve a ser zamarreado, debido a un
achaque capitalino a su “inmadurez” cívica al seleccionar representantes. Y ya
que estaban, un más que extraño decreto que lleva el 662/2020 como clave numérica,
por el cual se le amplió el contrato petrolero a la híper polémica compañía
High Luck Group (Ver artículo “Alguien con pedigree para Aguaray”, NdR 16 de
octubre de 2020), representada por la ex ministra U Paula Bibini.
La compañía “china”,
cuyas garantías estaban a punto de ser ejecutadas por el Estado salteño –debido
a un escapulario de incumplimientos y un gigantesco pasivo ambiental- venció
así la resistencia en un sector importante del gabinete provincial y el pasado
13 de octubre logró las rúbricas de la trifecta Sáenz-De los Ríos-Posadas. 25
años, una inversión comprometida de apenas u$s 60 millones, y el control sobre
11.000 kilómetros cuadrados en el norte provincial, repartidos entre los
departamento San Martín y Rivadavia. Justo en los que en estos días parece
ensombrecer el porvenir institucional.
Violación de
una máxima
Pero ahondemos
un poco más en el affaire de esta norteña polis interruptus. Al respecto, otro
de los preceptos violados por el saenzismo es el que recomienda: “El que saca
no pone y el que pone no saca”. Especie de trabalenguas mnemotécnico que reparte
prohibiciones y habilitaciones en el manejo de la cosa pública. O sea, quien introduce una
zancadilla para el éxodo de un funcionario, con ello se deja afuera a sí mismo de
la posibilidad de dar la vuelta al mostrador e inscribirse en la sucesión para
este cargo.
Posiblemente a
esto intentó referirse el propio Zigarán en su intento de ponerse a resguardo
de quienes pudiesen objetar la doble condición de sepulturero y reemplazo del
intendente Prado. Según la conjetura del aún no asumido Interventor, “el
gobernador sabe que conozco esta región, porque hace más de 10 años que la
recorro”, dijo en alusión a sus extensas temporadas como funcionario de
Abordaje Territorial de la gestión Urtubey.
Unos meses
después, al sólo paso del umbral de la era U a la época S –con el consecuente
riesgo de cargar con rótulo de “senescal” para esta última-, Zigarán asumió
como Secretario de Participación Ciudadana. De manera tal que con su rol al
frente del organismo que distribuye garrafas, “en los primeros meses del año (alguien
del gobierno) me mandó a reforzar el trabajo que se hacía en la zona del Chaco
salteño cuando estábamos atravesando otra crisis sociosanitaria e hídrica”. Es
decir, demanda crítica de bolsones y de agua.
En esta
superposición de garrafas, alimentos y H2O, fue que Zigarán avistó en febrero
pasado los convoys que acarreaban caños sin costura, dejados de lado por la
obra del Gasoducto del NEA. Al relatarle esta anomalía al ministro Pulleiro
(Seguridad), éste le recomendó denunciar el hecho ante ENARSA. Consejo que fue
interpretado de manera amplia por el Secretario de PC, quien, en cambio informó
sobre el hecho a la firma Vertúa, contratista del tendido del ducto gasífero.
En realidad, tal
nombre había sido uno de los primeros que el ala U que anida en el propio despacho
de Sáenz, a fin de ocupar el puesto en esta potencial Intervención de Aguaray.
Pero, en función de los reparos antes mencionados, ni siquiera los U más
optimistas atribuyeron mayores chances a Zigarán como una postulación poco
menos que jolgoriosa.
En realidad,
frente a la conjetura que habría una negativa por parte del mandatario
provincial, cabía la posibilidad que cobrasen volumen otros aspirantes de este
mismo cuña como Francisco Marinaro Rodó, Edith Cruz, Roque Mascarello, Carlos
Morello o Matías Assennatto. Una broma muy extendida en los pasillos gubernamentales
alude a “morelloyassennatto” como la
única respuesta del grupo U a las más variadas consultas de la dubitativa
gestión. Pero cabe aclarar que no es chiste de lo que hablamos en este
artículo. No lo es este último, tampoco los de párrafos anteriores.
(*) NdR, 18 de
octubre de 2020.