La auto reseña por las dos décadas y chirolas que
anunció este fin de semana Marcos Galperín, a manera de cumpleaños para su
criatura Mercado Libre ¿Metida de perro o relato de fábula?
El asunto es que el empresario subió a sus cuentas en
redes sociales el galponcito porteño desde el que comenzó esta compañía, hasta
los tiempos actuales en que cotiza en la bolsa neoyorkina y de aquella
buhardilla pasó a Sur Capital Managers Land Investments Limited, con dirección
en Islas Vírgenes Británicas (al este de Puerto Rico).
El hecho es que Galperín contó este lanzamiento desde
un sótano, ubicado en un edificio del barrio porteño de Saavedra, un inicio que
reunió a 10 personas, en 1999. Sin embargo, un usuario de Twitter corrigió que “tres meses después recibía una inversión
de 7.6 millones de dólares de, entre otros, JP Morgan”, e irónicamente concluyó
que “capaz eso ayudó”.
Y no sin sorna,
completó diciendo que “está bueno contar historias de éxito pero no sin
contextualizar, si no algún pobre amanecido podría creer que fue puro programar
de 9 a 18”. En tanto, otro de ellos en esta misma red social fue al grano y
encuadró como un armado de “pura escenografía el garaje”. Por aquellos años,
recordó que “era la burbuja de las punto com. Como el tipo que vendió http://patagon.com
a 400 millones de dólares un sitio que nadie sabe bien que hacía”.
Mientras que otro usuario, el docente Nicolás
González, manifestó sus dudas al plantear que Galperín “es hijo de los dueños de SADESA. Nadie
niega que sea buen hombre de negocios, pero que se hizo de abajo es una mentira”.
Por su parte, Bruno Holzman recordó una entrevista en la que Marcos G “contaba
muy contento (y con razón) como una charla en un taxi con un importante inversor
mientras estudiaba en Oxford (!) fue clave para ese financiamiento inicial”.
“El tema es que
cuando se utiliza a sí mismo como un ejemplo virtuoso, en una sociedad que
atenta contra el éxito, soslaya que un taxi en Oxford con un inversor que puede
´acercar´ una inversión de 7.600.000 usd, no es una situación de ´arrancar de
cero´", evaluó Holzman.
En cambio, Tomás
Climente se permitió algo de fe en los dichos de Galperín, al plantear la
inverosimilitud “que JP Morgan regale
7.6 millones de dls a cualquiera que haga una web igualmente, las inversiones
llegan por algo, y más cuando se trata de esos monstruos económicos”.
Y Cecilia
Azzolin, también en la red del pajarito, consideró que “un poco cansan estas
historias de TEDx, sin quitarles merito a los unicornios logrados pero déjense
un poco de joder con estos cuentitos de hadas, nadie con 5.000 dólares logró un
imperio, más de uno era el dueño de un edificio de cocheras, despejemos ese halo
místico”.
En términos
similares, Ignacio Grun opinó que “esa mística de la cochera en la que unos
pibes sin un mango hacen una empresa que se vuelve multimillonaria me suena de
algún lado”.
NdR, 3 de
agosto de 2020.