La provincia de
Salta es uno de los dos distritos en los que mayor cantidad de superficie
deforestada registró en las últimas dos décadas, según un informe publicado este jueves desde el
Ministerio de Ambiente de la nación. El trabajo hizo un recuento de bosques
nativos para el período comprendido entre 1998 y 2018, en el cual Santiago del
Estero (28 %) y Salta (21 %) fueron las provincias en las que se le dio como
loco a esta tarea destructiva.
En este relevamiento, denominado “Causas e impactos de la deforestación de los bosques nativos de Argentina y
propuestas de desarrollo alternativas” señalaron que, hasta 2015, los
instrumentos de gestión de la Ley 26331, conocida como ley de bosques y
sancionada en 2007, indujo a una baja paulatina en la tasa de variación en la
deforestación, pero luego la misma volvió a crecer, por lo que es necesaria una
reformulación de dichos instrumentos que fortalezcan la protección de estos
ecosistemas.
El informe
estimó que entre 1998 y 2018 se perdieron en total 6,5 millones de hectáreas de
bosques nativos, de los cuales, 2,8 millones ocurrieron entre 2008 y 2018. Para
ilustrar el desarrollo de la deforestación, valen otros datos: el porcentaje
anual de pérdida respecto del total remanente (tasa) en el país disminuyó desde
0,94 % en 2007 a 0,34 % en 2015. Aunque, desde 2016 se incrementó hasta 0,42 en
2018 (unas 180 mil hectáreas).
El 87 % de la pérdida de dichos bosques corresponde a la región del
parque chaqueño, principalmente Santiago del Estero (28 %), Salta (21 %), Chaco
(14 %) y Formosa (13 %). El
área constituye el segundo foco de deforestación de Sudamérica después del
Amazonas.
Como se
recordará, la Ley de Bosques estableció las siguientes categorías: Rojo, para
bosques nativos de alto valor de conservación, que no deben transformarse; Amarillo,
de mediano valor de conservación, con posibilidad de llevar a cabo
aprovechamiento sostenible, turismo, recolección e investigación científica; y Verde,
de bajo valor de conservación, lo que permite su transformación parcial o
total.
Entre 2008 y
2018, 47,2 % de la deforestación (845.832 ha) correspondió a desmontes
autorizados dentro de la categoría Verde. El 52,8 % (946.769 ha) se produjo en
las categorías Rojo y Amarillo, es decir en áreas que la ley prohíbe. Además,
se perdieron 983.467 ha en bosques no incorporados en los ordenamientos
provinciales.
Esta cartera,
encabezada por Juan Cabandié,
afirmó que el monitoreo, la prevención, el freno a los procesos de desmontes
ilegales y el manejo de los bosques nativos son acciones prioritarias, como así
también la revisión de las políticas existentes para ser más efectivos en el
cumplimiento de estas tareas. En este sentido, destacó el fortalecimiento del
Sistema de Alerta Temprana de Deforestación durante 2020, con mejoras en la
precisión y periodicidad de la información generada. También los acuerdos con
las provincias para aplicar fondos retenidos de años anteriores por $ 660
millones, los que se suman a los $ 570 millones dispuestos para este año.
Sobre causas de
la deforestación, las principales son la expansión y la diversificación
agropecuaria, en especial la agricultura y la ganadería intensivas. En menor
medida, la agricultura de subsistencia, los incendios, el sobrepastoreo, el
desarrollo de infraestructura y la sobreexplotación de los recursos forestales.
Los bosques son
fundamentales para la regulación hídrica; la conservación de la biodiversidad,
del suelo y de la calidad del agua; la fijación de carbono; la diversificación
y belleza del paisaje, además de la defensa de la identidad cultural. La deforestación
ocasiona la pérdida de biodiversidad, la reducción en la capacidad de mitigar el
cambio climático, genera cambios hidrológicos con mermas en la capacidad
productiva de los suelos y aumento
del riesgo de inundaciones; y en general la disminución en la provisión
de servicios del ecosistema al conjunto de la sociedad.
NdR, 30 de
julio de 2020.