Por: M.
Rocamora.
La meta es
llegar a la segunda semana de octubre con todo listo para evocar aquellos años de
brillo y épica, con el piola de Viracocha otra vez invocado a demorar inoportunas
descargas hídricas. Bajo esta premisa
comenzó su trabajo la Subcomisión de Fútbol Infantil del club doctor Joaquín V.
González, ubicado a pocos metros de atravesar el pórtico de acceso a la ciudad del
mismo nombre, en el sudeste provincial.
Este grupo de
dirigentes, entre quienes se cuentan Feliciano Cordero, Alexis Jáuregui, Neco
Barreira, Elio Acosta y Cacho Álvarez vienen caminando hacia el décimo mes con
buen pie. El sábado pasado lograron concentrar 3.500 prójimos en el anfiteatro “Pedro
S. Palermo”, quienes taconearon hasta la madrugada, cuando llegaron –anticipándose
a las fuerzas de seguridad- medio centenar de patronas, talero en mano, a
recordar el compromiso contraído 12 horas antes: el encendido del fuego a leña
dominical. Totalidad del festejo y su epílogo, transmitidos por www.radiointercom.com.ar nuestra
emisora asociada y amiga.
El objetivo
central es reflotar el Festival del Quebracho, celebración folk que lleva unos
21 años en el congelador. En el trayecto hacia tal meta, eventos como el del
Fogón Bajo las estrellas (el 17 de junio próximo) permitirán ampliar y
reacondicionar el solar con un escenario más amplio, junto con plateas y
tribunas con capacidad para 10.000 almas.
La historia del
palo supo ofrecer escenario a numerosos romances y desencuentros, mientras el
público permanecía embobado con el virtuosismo de los Hermanos Ábalos, Los
Carabajal y Eduardo Ávila, entre otros numeritos musicales. Todo esto de la
mano del animador más preciso y talentoso que alguna vez haya pisado las tablas
de cualquier escenario folk en toda la Argentina: Arturo “Guricho” Londero.
Dueño de una
voz de barítono, presencia difícil de evadir, inigualable dicción e inmensa
capacidad de oratoria, el presentador en sí mismo edificó gran parte de esta
leyenda sudesteña. Fue allá por el 80 u 81´, cuando los nubarrones de noviembre
y algunas gotas al caer parecían invitar a la mayoría de los asistentes al
festival a dejar sus butacas, exceptuando unas pocas mesas provistas con Valroy,
el hidromiel cuyano de los más exigentes por aquellos años. Londero pidió
calma, advirtiendo que el sollozo de los dioses ante el destello del evento
cultural no podía durar más de unos pocos segundos. Al parar el goteo, recibió
varios minutos de aplausos.
A la partida
del genial animador, luego de una falla cardíaca hacia fines de los años 80, le
sobrevinieron años de sucesivas crisis económicas que atravesó nuestro país y
el cambio en la producción regional. Hasta el año 1998, cuando el festival del
Quebracho celebró su última edición. Si Londero había podido frenar la lluvia
aquella noche, sus conjuros no alcanzaron al aluvión sojero y la entrega de
Salta Forestal –precisamente en 1998- a las familias Olmedo y Cervera. Esto
dejó sin quebracho, ni dividendos a los pobladores de esta comarca.
Sin embargo, el
germen de algo nuevo parece estar surgiendo en el accionar de este grupo de
vecinos gonzaleños. Aunque suene paradójico mencionar esta finalidad de rescate
emotivo que ellos persiguen. Hay algo muy firme en su decisión tendiente a la
vuelta del quebracho. Habrá que creerles, sin más trámite.
Crédito fotográfico
1,3 y 4: Nicolás Pons.
(*) Publicado
en NdeR, 19 de abril de 2019.