En un catálogo
no muy extenso, silbando a bajo volumen, pero sin renunciar a la mansedumbre
que otorgan las facturaciones abultadas, un reducido sector de los salteños
mira desde lejos la preocupación del resto. Sin embargo, en un intento que esto
no derive en el desarrollo de capacidades diferentes, tales como la falta de
empatía o el yo-argentino, algunas mociones se han hecho sentir en los
alrededores de este feriado gaucho.
La titular de
la comisión de Producción, en la Cámara baja, Laura Cartuccia se pronunció por
la senda que “en este momento de emergencia, el Estado tiene que estar más
presente que nunca y para eso hay que dotarlo de herramientas”. ¿Cuáles serían
las principales de estos enseres que posibiliten la acción? Las “herramientas
son recursos”, precisó la legisladora capitalina.
Entre los
ejemplos sugeridos, indicó que “los bancos, que son los que más dinero ganaron
en los últimos años, que aporten cuando más los necesitamos”, completó en
dirección a uno de estos acaudalados ciudadanos, tal vez con domicilio en el
departamento de Anta. En medio de la pandemia por la COVID-19, las deficiencias
en la atención a los salteños –la que algunos imputan a una falta de inversión-
y la excesiva hospitalidad en sus bóvedas al dinero de terceros, ha puesto la
mirada en el Banco Macro.
La entidad con
base al lado de la Catedral funge como agente financiero del Estado provincial,
casi en paralelo a cuando fue vendida por el romerismo a un altísimo precio (la
friolera de $ 60.000) y, a su manera, sustituyó al ex Banco Provincia. De ahí,
en adelante, no ha dejado de cosechar beneficios, aún en las peores tempestades
sociales y políticas, como en la crisis de 2001. Al igual que ahora, en medio
de la pandemia por el coronavirus. El momento de hoy es propicio, como apunta
la parlamentaria.
NdR, 17 de
junio de 2020.