Las diferencias
entre el Gobernador chaqueño Jorge Capitanich y el intendente de la capital
provincial, Gustavo Martínez, está proyectada como si fuese un choque de
titanes. Pero por momentos se parece a una discusión entre el Chavo y Quico. A
tal punto que en Casa Rosada, donde le tienen aprecio a “Coqui”, no alcanzan a
ver la manera de zanjar estas diferencias.
Incluso, a
nivel local el concejal de Resistencia Carlos Salom conminó a Capitanich y a
Martínez a que “se pongan al frente de
los reclamos del sector privado en Resistencia, en principio, y
también del resto de la provincia”,
pidió públicamente el pasado 27 de mayo. En un comunicado conjunto con la UCR,
exigieron a ambos funcionarios la elaboración y difusión de “protocolos claros y concretos”, destinados a
las distintas ramas de actividades en esta etapa de aflojar de clavijas por la
cuarentena.
“Martínez y Capitanich deben tener empatía con
el reclamo de los comerciantes, tienen la obligación de atenderlos en
este momento, porque la están pasando mal, necesitan trabajar y sostener sus
negocios y el empleo de muchos chaqueños que viven de la actividad privada, que
además son los un aparte de los que aportan con sus impuestos para el
sostenimiento del Estado y corren riesgo de cerrar sus puertas o desaparecer”,
alertó el edil opositor.
Desde otra
perspectiva ideológica, en tanto, asintieron que se podría responsabilizar a
los ciudadanos chaqueños por el esparcimiento de los contagios que tiene a este
distrito marcado en rojo en el mapa nacional. Aunque, aclararon desde la
centroizquierda que esto sería “una verdad a medias”, puesto que “tenemos un
intendente y un gobernador enemistados, ambos están cayendo en el descrédito de
una sociedad demasiado golpeada. Alguien debe hacerlos recapacitar”.
Mientras que
desde un sector de los trabajadores de la salud chaqueños plantearon que “si estas
dos figuras trabajaran en forma armoniosa y coordinada ¿Tendríamos la misma
realidad? No lo sabemos porque no nos pasa. Mientras es más fácil acusar a la
gente de pelotuda (un poco de razón tienen) y a los tobas de tumba-drones”,
puntualizaron con ironía, luego de una información con vahos a mercadería de
contrabando, en la que acusaron a las comunidades originarias de atacar con
hondas a estos robots a control remoto.
NdR, 9 de junio
de 2020.