En vistas del oleaje tipo tsunami de mangueos al Estado, por parte del
sector privado, el gobierno alemán confirmó que está dispuesto a participar de
estos negocios privados o bien a adquirirlos en su totalidad. El anuncio se
entrevió, luego que el fin de semana pasado, el ministro de Finanzas teutón,
Olaf Scholz, asegurase en una entrevista con Bloomberg que la gestión Merkel podría
comprar acciones del sector privado utilizando un fondo anti crisis.
Sucede que Berlín ya comprometió 550.000 millones de euros con el fin de
apuntalar a las empresas del país a través del banco estatal de desarrollo KfW.
Por ello, Scholz dijo el viernes que el Gobierno está preparado para ir más
allá.
Este miércoles, el economista Joseph Stiglitz advirtió que “las personas
no van a gastar en otra cosa que no sea comida y esa es la definición de una
Gran Depresión". En tanto, Scholz le dijo el fin de semana último a la
emisora Deutschlandfunk que la operatoria sería “algo similar entre 2008 y
2009, aunque eso se centró en el sector bancario".
El funcionario detalló en esta entrevista que, según el caso, “podría muy
bien ser que una compañía de repente tenga una escasez de liquidez, pero en
algún momento se requerirá capital social y estamos listos nuevamente para usar
el fondo de estabilidad de los mercados financieros para hacer nuestra
contribución".
En esto, el gobierno alemán no va solo. El ministro francés de Economía y
Finanzas, Bruno Le Maire, dijo esta semana que París está dispuesto a utilizar
"todos los medios" a su alcance, incluida la nacionalización, para
"proteger" a las empresas francesas amenazadas por la epidemia de
coronavirus.
Estos anuncios se dieron luego de la resolución de la Comisión Europea,
la que la semana anterior habilitó a los Estados miembros para salir al
rescate de las empresas, suspendiendo la normativa sobre las ayudas públicas al
sector privado. Ello habilitó a ofrecer desde el Estado la posibilidad de dar préstamos,
recapitalizaciones con dinero público, la toma de una participación accionara y
llegado al extremo la nacionalización si es necesario.
Cabe aclarar que estas iniciativas no sólo buscan evitar la quiebra de
las compañías, también protegerlas de ser adquiridas por inversores no deseados
que aprovechen el precio de saldo para adquirir empresas. Frente a ello, Le
Maire advirtió de los ataques especulativos que sufren algunas empresas en
bolsa. Mientras, en España, se ha activado un límite del 10% para los
inversores extranjeros en empresas cotizadas para blindar a las compañías
españolas.
En la dirección trazada por Stiglitz sobre un rumbo a una Gran Depresión,
algunas de las compañías más grandes de Alemania,
desde Volkswagen hasta Daimler, decidieron medidas
drásticas y pararon su producción. El Gobierno de Merkel podría comprar una
participación en Deutsche Lufthansa, que dijo el jueves que detendrá
el 95% de los vuelos, como parte de un rescate.
Y es una idea generalizada que los Estados están apoyando a sus
aerolíneas de bandera como es el caso de Alitalia y Norwegian y
como último recurso se plantean rescates. Además, en el caso alemán se plantea
para la próxima semana levantar los límites constitucionales sobre la
deuda –impuestos en los pactos para la constitución de la Eurozona- y el
déficit temporalmente para tener más margen de maniobra a la hora de
movilizar recursos.
NdR, 22 de abril de 2020.