F.P.
El Vidalgate o
crotoxinagate parece haber asomado en medio del incesante flujo de información
relativa a la pandemia de coronavirus. Los especialistas e investigadores más
renombrados –y serios- se cansaron de recordar que casi todas las posibilidades
de alumbrar un tratamiento o vacuna contra el COVID-19 están en pañales, pero
la especulación no cesa.
En medio de
todo esto, el hecho bursátil que sorprendió a todos fue el movimiento hacia
arriba que registró Wall Street al final de la semana, tras la escalada que
tuvieron los papeles de una farmacéutica. El economista Alfredo Serrano
Mancilla dio cuenta este fin de semana sobre este fenómeno, no tan misterioso,
que le permitió a Gilead lograr un ascenso del 12 % en esta plaza neoyorkina.
El analista de
CELAG puntualizó que esto sucedió “porque se filtró ´curiosamente´ en una
publicación (STAT) que habría encontrado un tratamiento muy efectivo contra el
Covid-19. Sin embargo, aún no hay nada a ciencia cierta”!. En efecto, esta
revista de difusión en medicina fue la que potenció el desempeño bursátil de la
fabricante de “Remdesivir”, el fármaco que supuestamente estaría induciendo
mejoras en personas que se contagiaron con este virus.
Sin embargo,
las dudas se orientaron hacia Gilead y la revista STAT. Algunas crónicas del
segmento de traders notaron cómo los papeles de la compañía que fabrica el
Remdesivir sobrepasaron los u$s 100 mil millones. Hay especialistas que indican
que, luego de esta publicación a los tenedores de estos papeles de la
farmacéutica les representó una ganancia
aproximada de 12.500 millones de dólares. Más el repunte del 3 % con que
cerraron la jornada del viernes los mercados de Asia y la Unión Europea.
En realidad, las investigaciones para luchar contra el virus o hallar
algún método de inmunización son alrededor de una veintena, todas ellas en fase
embrionaria, muy pocos casos experimentados en seres humanos. Por ahora, más
cerca de aquel affaire que a mediados de los años 80 posicionó al médico Juan
Carlos Vidal como una de las figuras, luego de postular la aplicación de una
toxina extraída a las serpientes como posible cura del cáncer.
Aquel caso de la crotoxina fue rechazado por el CONICET, ya que ni
siquiera se habían cumplido las fases requeridas para una investigación, además
que las muestras presentadas eran falseadas (Ver artículo: “El Vidalgate y
otras soluciones mágicas”). Por supuesto, la “divulgación” de esta sustancia y
los supuestos efectos publicitados en enfermos de cáncer, sumados a la
desesperación de familiares de pacientes, llevaron a que surgiera un mercado
negro para comercializar este producto. Pero mejoras nunca hubo en pacientes
oncológicos.
Ilustración: The New Yorker.
NdR, 19 de abril de 2020.