Por: Juan
Carlos Ghioldi (*).
Según un
estudio de la Organización Mundial de la Salud, en 2012 perdieron la vida 12,6 millones de
personas por vivir o trabajar en ambientes poco saludables: casi una cuarta
parte del total mundial de muertes, según nuevas estimaciones de la
Organización Mundial de la Salud (OMS). Los factores de riesgo ambientales,
como la contaminación del aire, el agua y el suelo, la exposición a los
productos químicos, el cambio climático y la radiación ultravioleta,
contribuyen a más de 100 enfermedades o traumatismos.
En el informe
se hace hincapié en las diferentes medidas costoeficaces que pueden tomar los
países para invertir la tendencia al alza de las enfermedades y las muertes por
influencia del medio ambiente, como el acceso al agua potable, la fumigación de
los ambientes donde se reproducen los mosquitos y roedores. Estas inversiones, comportarían
una reducción inmediata en los costos sanitarios.
Según se
desprende del mismo informe, los más afectados por los riesgos ambientales son
los niños pequeños y las personas mayores, en concreto los menores de cinco
años y los adultos de 50 a 75 años.
Cada año podría
evitarse la muerte de 1,7 millones de menores de cinco años y de 4,9 millones
de adultos de entre 50 y 75 años con una mejor gestión del medio ambiente.
Entre las
actividades que mayor contaminación aportan se encuentran la minería a cielo
abierto, los diques de cola (#) y los basurales sin ningún tratamiento de los
residuos.
Las infecciones
de las vías respiratorias inferiores y las enfermedades diarreicas afectan
sobre todo a los menores de cinco años, mientras que las personas mayores son
las más afectadas por las enfermedades no transmisibles.
En algunas ciudades
como Curitiba, donde se empezaron a tomar medidas para la organización de
tráfico urbano, a tratar y reciclar los residuos, donde se incentivó el uso de
las bicicletas, y se aumentó el acceso al agua potable, se alargó la media de
vida de dos años, con respecto a las demás ciudades de Brasil.
(#) Los diques
de cola son los lagos o piletones que utilizan las mineras en la cordillera,
que consumen cada una alrededor de 300 mil metros cúbicos de agua al día, para
la extracción de oro. En estos diques de cola, depositan las aguas cargadas de
químicos y metales pesados, y una enorme cantidad de cianuro. Cada accidente
producido, como los dos declarados de la Barrick Gold algunos años atrás van a
terminar a los cursos de agua, por ejemplo en San Juan contaminaron el Rio
Jachal que es el más importante de la provincia. En otro de los casos, estas
aguas envenenadas van a terminar al Dique de las Termas de Río Hondo,
importante destino turístico en que afectaron a peces, seres humanos, como a toda la flora y
la fauna local
(*) Consultor
ambiental, especialidad en Energías renovables, Eólica, Solar, Fotovoltaico y
biodigestión anaeróbica; Tratamiento de Residuos Sólidos Urbanos.
NdR, 31 de
marzo de 2020.