Mediante el uso
de impresoras 3D y elementos afines, un grupo de ingenieros que se desempeñan
en la ciudad de Bariloche está a punto de producir el Insuflador Automático
Nacional. Este respirador para casos de afección avanzados por coronavirus
tiene como portavoz al ingeniero electricista Juan Cruz López Valiente, en un grupo de profesionales que está dando
pasos en tal sentido.
El proyecto nación desde el grupo Coronavirus
Makers, una iniciativa global que busca dotar de dispositivos a los centros de
salud, utilizando impresoras 3D y otros elementos, y que “pueden ser
construidos por cualquier hobbista sin ánimo de lucro”,
resumió este lunes el portal Bariloche 2.000.
En el caso del
IAN, nació a partir de bocetos que se fueron intercambiando por Whatsapp y expone
el aporte técnico de cada una de las diferentes especialidades enfocadas en
lograr este avance que está cerca de presentar el prototipo. La demanda por un respirador
hizo que un familiar creara una
publicación que en tan solo 24 horas alcanzó a unas 60.000 personas.
Entonces, las
respuestas llegaron de la mano de ofrecimientos de materiales, ideas y hasta
consejos de médicos que les ayudaron a comprender los alcances de la enfermedad
y los requerimientos que tendrían en una sala de internación. El aparato en
cuestión acciona a través de un dispositivo que permite abrir y cerrar el respirador manual, por lo que un terapista
apenas si tendría como misión regular la frecuencia de acuerdo al
paciente.
Justamente, el
grupo que participa del IAN tuvo como principal obstáculo el manejo de la
velocidad, dado que los motores que habitualmente se consiguen en el mercado
sobrepasa las revoluciones planificadas para este respirador. Lo que fue
resuelto mediante el armado de un variador que provea de “un código informático
que tendrá como destino una placa de hardware libre Arduino capaz de controlar
ese detalle”.
El portal de
esta ciudad rionegrina especificó que la meta del grupo de especialistas
involucrados en el IAN es que sea fácilmente replicable, por ello mismo pondrán
online el código y los bocetos del proyecto para que cualquiera pueda bajarlo.
Esto fue lo que acordaron los ingenieros y arquitectos –junto a Valiente- como Alejandro
Madeo, Adrián Madeo, José Ceraldi, Juan José Rivas, Marcos Sarracino, Pablo
Ferreira, Juan Manuel Muñoz y Rodrigo Galván.
Valiente aclaró
que el IAN no es un respirador automático que puede estar conectado durante
meses, sino más bien fue pensado
como un instrumento de urgencia “para salir del paso” y ofrecer una
oportunidad a la espera de poder utilizar uno de los respiradores del hospital.
Incluso, esta “tormenta de ideas” que permitió avanzar en esta iniciativa se
hizo respetando la cuarentena, mediante aportes intercambiados mediante
sistemas de mensajería y por correo electrónico.
Con elementos
como placas MDF, un ambu y un motor de heladera, detalló este lunes Valiente
lograron darle la cadencia al IAN, tras notar que “los pulmones lo único que hacen es abrirse y
cerrarse con frecuencia fija.
Lo que veíamos era eso, cuántas veces tiene que respirar por minuto”. En
estos momentos, el armado del prototipo espera por el arribo de una pieza
faltante y de ahí en más, con algunos trackings podría ver la luz en breve.
Valiente fue
uno de los profesionales que, casi de inmediato, a la propuesta lanzada por Alejandro Madeo y con aportes de otros
colegas idearon este dispositivo que pronto podría estar en funcionamiento y a
la vez graficaría una contribución a los tratamientos médicos de enfermedades
respiratorias.
NdR, 23 de
marzo de 2020.