“La visita a
Tartagal fue importante para remarcar el carácter regional que es un eje de
nuestra plataforma política, es un articulador de nuestras acciones”, le dijo
este jueves a “La Mañana I” el candidato a la reelección como decano de
Humanidades de la U.N.Sa., Alejandro Ruidrejo. Docente en la delegación del
norte provincial, el postulante viene de una visita proselitista a esta
comunidad universitaria.
La meta es hilvanar
un entramado en el que haya cooperación entre las distintas facultades del
Norte del país para afirmar el derecho a la educación superior. Y lo principal:
en contraste con la prestación de un servicio económico. La historia avala este
planteo, dado que la mayoría de las casas de altos estudios de nuestra región
fueron concebidas con el fin de facilitar el acceso a este nivel de instrucción
a los pobladores de cada uno de los distritos. Y, más que nada, constituirse
como instituciones “destinadas a pensar y a atender las problemáticas
vinculadas al desarrollo regional”.
“Nuestra
ventaja es ser gestión, en lugar de una promesa electoral. Por eso, pedimos
cooperación para seguir haciendo, profundizando nuestro objetivo y generar
nuevos proyectos. Y los estudiantes reconocen que eventos y acciones que se
hicieron en la facultad son la expresión acabada de lo que nos proponemos como
gestión”.
“El
estudiantado, un claustro muy importante, nos está brindando su apoyo y eso
dinamiza la vida política en la facultad. En su heterogeneidad de expresiones
políticas, los estudiantes logran enriquecer el campo de debates y con eso
interpela las propuestas de cada uno de los candidatos”.
Durante el
macrismo, las campañas de descrédito hacia la educación superior en general y
hacia las Ciencias Sociales, en particular, fueron moneda corriente. Al
respecto, Ruidrejo mencionó que “algunos medios como Clarín han puesto en
cuestión, en medio de momentos clave para discutir el financiamiento educativo,
el rol de las Humanidades”.
Sin embargo, en
estos medios de prensa dejaron en segundo plano el rol activo de esta rama de
las ciencias en el impulso al debate por el Matrimonio Igualitiario, enarbolado
sin cita del copyright por parte de legisladores nacionales y que en su mayoría
había sido extraído de trabajos para el CONICET, a partir de la tarea de investigadores
de la región NOA.
“El tratamiento
que los medios hacen de estas noticias resultan, muchas veces, la expresión de
esa forma de amenaza que se vuelca sobre lo público”, advirtió el decano de
Humanidades de la U.N.Sa. En idéntico sentido, adicionó a esto los debates que
en las diferentes facultades del país tuvo lugar una década atrás con el
proyecto que luego sería sancionado como Ley de Servicios de Comunicación
Audiovisual.
Por ello,
concluyó que “no son gratuitas esas formas de tratar las noticias y de poner en
cuestión el valor emancipatorio y crítico que tienen las comunidades de
Ciencias Sociales”.
El apoyo de
esta franja universitaria está puesto en la lista que encabezan Mónica Moya y
Cecilia Gramajo para el rectorado. Además de postular a dos mujeres, el
basamento apunta a “interpelar cierta hegemonía de algunos saberes que han
predominado en la historia de la Universidad Nacional de Salta que, de algún
modo, han tendido a reducir la política universitaria a la administración y que
han privilegiado a cierto perfil de nuestro graduados –el campo de los
contadores públicos- como el más adecuado para gestionar la educación”.
“Nosotros
creemos que hay que ir más allá de eso. Hace falta ir más allá de eso, a partir
de lo que representan Mónica Moya, con el conocimiento que tiene sobre la
educación superior, y Cecilia Gramajo, con su lucha por una Universidad más
inclusiva”, sintetizó Ruidrejo. Y así sigue el trayecto hasta el 17 de abril, cuando se vote en la casa de estudios superiores de Salta.