F.P.
La restricción
para realizar actividades, derivada de la declaración de pandemia por
coronavirus, en paralelo puso de relieve uno de los males generados en la era
digital de la información. Un 35 % de noticias falsas que circula en Internet y
que gran parte de los internautas consume sin saber que lo es, muchas veces
tomando esto como base para actuar en la vida cotidiana.
Contra la
práctica de las “fake news” se han referido el fin de semana el Gobierno
salteño, como también el Ejecutivo nacional, justo cuando lo que se requiere
para afrontar la urgencia por el COVID-19 es lo opuesto: información precisa y fidedigna.
Lo cual puede ser otra cuestión positiva que deba rescatarse de la actual
situación, como lo es la formación del espíritu crítico del lector y la
identificación sobre la falsedad de estos contenidos con apariencia noticiosa.
Un estudio de
la consultora Gartner advirtió que hacia el año 2.022, la mayoría de los
contenidos que circulen por Internet y sea consumido por los usuarios será
información falsa, antes que noticias reales. Algo que en ocasión de la
proliferación de un virus como pocas veces antes sucedida en la historia puede
resultar muchísimo más dañino.
Una vez más, la
contraposición que surge es entre la prensa escrita y las noticias en soporte
digital. Aunque más bien sería entre la prensa escrita y el periodismo
profesional versus el chamboneo pseudonoticioso, la escritura de aficionados y
el contenido malicioso.
Algo que en
cierta forma, habíamos planteado hace un año atrás desde este mismo sitio en el
artículo “No todo se ha escrito”. Allí, indicábamos que “la hipótesis más
razonable sobre esta tensión de lo digital versus lo impreso es que una
posibilidad de resolverla está dada por distinguir los puntos de interrelación,
a partir de lo que el internauta o lector usa de cada oferta informativa. Y,
más que nada, qué hace con ella”. Hoy más que nunca esta urgencia: ¿La guía del
público masivo para actuar frente al coronavirus serán las “fake news”? El
resultado se anticipa catastrófico.
Desde NdR
hemos destacado siempre la profesionalización del periodismo, o bien el
periodismo hecho con profesionalidad. En cualquier circunstancia que fuere, sea
con el alerta de hoy o con la guardia un tanto más baja de otros momentos. Es
porque descreemos de la excusa, enarbolada por quienes se dicen únicamente
redactores de la era digital, periodista de redes o lo que fuese. La condición
ineludible es cómo se ejerza el oficio de informar y la solvencia al hacerlo,
antes que una definición basada en el soporte mismo en que se concreta esta
práctica.
Muy por el
contrario, si el contenido de cada noticia es enviado en papel, por radio,
televisión o vía digital, poco importará la manera en la cual finalmente llegue
al lector. Siempre y cuando sea información recogida, contrastada, seleccionada
y merituada en su veracidad, ello será garantía que siempre habrá una porción
de la sociedad con elementos conceptuales razonables para actuar a diario.
NdR, 16 de
marzo de 2020.