Con la mirada puesta sobre la
pandemia del COVID-19, la UNSa va como barco sin timonel y con un rumbo poco claro.
El pasado 10, los estudiantes se daban con la noticia de que las clases
arrancarían el próximo 25 de marzo con la excusa de ser una medida preventiva y
así preparar a la casa de altos estudios con las recomendaciones del Ministerio
de Salud de la Nación. Para muchos, una medida exagerada y de escasa
razonabilidad pero lo probable es que aquella haya correspondido a una decisión
para un foco infeccioso centrado en noticias falsas y desinformación.
Con tales decisiones al voleo,
el Consejo Superior decidió derogar la resolución anterior y definir que las
clases comenzaran el dieciséis como lo estaba previsto, mas algunas
recomendaciones sanitarias y protocolares. Este ping pong de resoluciones puso
en queja a toda la comunidad universitaria, quienes exigieron alguna
explicación.
Por ello, en las últimas horas
el rector Víctor Claros explicó que el regreso a las fechas previstas
anteriormente obedeció a que desde
nación les pareció una medida exagerada que, a la espera del DNU presidencial,
no había motivos de rigor para tal decisión, lo que dejó a la U.N.Sa en soledad
al tomar semejante iniciativa.
En las primeras horas de este
viernes, y en vistas de la confusión del alumnado, cada facultad se encomendó
la tarea de confeccionar un calendario nuevo para poder dar el cierre del curso
de ingreso y el inicio normal de las actividades académicas. De todas maneras,
a la espera y pendientes de la evolución de la situación general por esta
pandemia, donde gravita la posibilidad de suspensión total de toda actividad
académica. Sólo que en tal caso, será una determinación consensuada.
NdR, 13 de marzo de 2020.