#Masproblemasalavista
F.P.
La incertidumbre y la indefinición surcan este fin de semana tanto al oficialismo como a la auténtica oposición, si bien por razones distintas. En cercanías de Casa Rosada ven con preocupación la espalda que ahora ofrecen los núcleos financieros afincados en Estados Unidos, lo que explicó la pasada semana en términos numéricos bajas en acciones y en títulos de deuda (-20%).
Como señal de largada del segundo semestre, la oposición reunida en el kirchnerismo asume que ni siquiera un cataclismo en la actual gestión le posibilitaría volver a asomarse por pasillos del poder nacional. El analista Horacio Verbistky precisó este domingo en el portal El Cohete A La Luna que CFK conjetura: “si esto se cae, no venimos nosotros, que no estamos en condiciones de hacernos cargo, sino algo peor”. Eventualidad ante la cual mencionó a la Vicepresidente Victoria Villarruel y al ministro Francos, ambos cercanos al senador nacional Juan Carlos Romero.
Quizás por esta última mención pudiese no ser la mejor idea maldisponerse con el legislador y empresario salteño. Es que Romero no sólo es visto por la diestra rioplatense como divulgador de los planes gubernamentales al estilo Ley Ómnibus -a tratarse el próximo miércoles en Cámara alta- , sino, también ante un eventual reemplazo por si ocurre algún tropiezo con los hermanos Javier y Karina Milei.
Una sombra que apareció en la semana transcurrida, luego del declive en acciones de compañías ´argentinas´ que cotizan en Wall Street como en títulos de deuda y la suba del riesgo país hasta los 1.600 puntos (variable que mide la factibilidad para recibir créditos internacionales). En un contexto en que aparece más probable una piadosa extensión del crédito swap con China, a pesar de la catarata de desaciertos diplomáticos criollos, antes que los desembolsos provenientes del FMI (al margen de los $ 800 millones para el repago del crédito con el propio organismo internacional).
Las acechanzas al mileidismo provienen de Washington, de Wall Street y también del plano local. Un par de días atrás, el presidente del JP Morgan, Facundo Gómez Minujin, compartió su “preocupación” con pares de la AmCham por los asuntos macroeconómicos a los que el oficialismo parece restarle importancia. Reservas del Banco Central, banda cambiaria, recaudación, rebrote de la inflación e incursión en una fenomenal recesión.
Por su parte, el presidente de la Cámara de Aceiteros, Gustavo Ydígoras, sentenció que nuestro país se convirtió “en un jubilado de la agricultura”, debido a la errática política regulatoria encauzando hacia el “fracaso total de la industria aceitera”. Un escalón más abajo en complejidad en este mismo rubro, los exportadores de granos mantienen la pulseada con el BCRA a la espera de una nueva devaluación, de ahí los bajísimos niveles en lo liquidado por operaciones con el exterior.
De manera tal, los actores del sector empresario con mayor poder de fuego tienden a dejar extinguirse la fe profesada a los postulados libretarios que guían a la gestión. En tanto, recelan del sigilo con el que actúa el macrismo frente a los tambaleos gubernamentales -con el escándalo en Capital Humano en plena detonación- o el peronismo/kirchnerismo avizorando a lo lejos lo que sucede en Balcarce 50.
De hecho, la repetición de mantras peruquianos exhortando a “dejar de lado mezquindades” y salir a militar se chamuscó a velocidad de refucilo, luego del pasado19 N. Al calor de cuatro décadas en democracia que relegaron a sus huestes hacia la meta por sobrevivir como único desvelo personal, con lo cual los exhortos hacia una mayor actividad en barrios y calles asoma como una excentricidad.
En síntesis, un rosario de complicaciones está al caer, para bien o para mal de muchos millones de connacionales. De esta manera empieza el segundo semestre para el mileidismo, en el que parecen haber pocas o ninguna buena noticia.
Ilustración: La naranja mecánica (film 1971).
NdR, 9 de junio de 2024.