Fundamentos de lo inexplicable

La desconexión entre los argumentos a favor y el contenido del proyecto de Ley Ómnibus votado en general es la conclusión de mayor controversia, este fin de semana. Aunque resta el debate del próximo martes por el articulado en particular. Pero aún así, resulta un misterio dilucidar cómo el mamotreto en discusión podría mejorar la situación económica del país o de las provincias.
Hace 2 años Incógnita Semanal


#VotarSinSaber

La discusión acerca del mamotreto con aprobación en general en Diputados del proyecto de los Milei Brothers no atrae -tampoco fomenta- beneficio alguno para la economía criolla, el perfil productivo del país o para los prójimos de provincias. En este eje centrípeto se dan los minues y polkas que explican las contorsiones corporales y verbales ensayadas por los diputados nacionales que le brindaron respaldo el último fin de semana.   

A partir del desconocimiento sobre lo votado danzan las más desopilantes argumentaciones, y muchas de ellas recaen de manera franca en el sofisma. Principalmente, las que parten de la declamación de haber dado aquel respaldo en nombre del federalismo y/o los intereses de tal o cual vecindad provincial, cuando lo que en realidad se votó el pasado viernes oscila entre la incertidumbre y lo exactamente opuesto a la primera afirmación aludida en esta misma frase. 

En realidad, el proyecto de Ley Ómnibus ni siquiera apunta a la acumulación de billetes verdes para mejorar el perfil externo en materia de endeudamiento. Esto en función que relega el cobro de impuestos a los bienes exportables (donde induce a la primarización de manera explícita) y a la radicación de empresas foráneas. Con el agravante que a las firmas internacionales les garantiza por 30 años que no se cobrarán nuevos impuestos nacionales, provinciales o municipales.   

Pese a la presunción sobre desconocimiento al respecto para la mayoría de diputados nacionales salteños que votaron el viernes, la iniciativa de Milei Brothers contiene un apartado tóxico como es el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones. Pese a ser celebrado por el embajador Marc Stanley (EEUU) y la AmCham o tal vez por ello mismo, el anexo III de la Ley Ómnibus impone este catálogo de preceptos para el “coloniaje”, como lo denominó en un documento publicado por el portal El Cohete a la Luna el Observatorio de Coyuntura Internacional y Política Exterior.  

Esta amenaza heptagonal está orientada en las siguientes direcciones o áreas de interés, según el OCIPEX.

a)    Asegurar baja en el impuesto a las ganancias, créditos y débitos; reducción de la alícuota de dividendos y utilidades; amortización acelerada de impuestos.

b)    Habilitación para la adquisición de parte de las acciones o plantes de compañías ya existentes de la esfera privada o pública (YPF, ARSAT o ENARSA).

c)    Exención para el pago de derechos de importación y exportación.

d)    Envíos al exterior sin restricciones de los productos fabricados dentro de nuestro país y eliminación de cupos para abastecer al mercado interno (incluso en materia de hidrocarburos).

e)    30 años con esta normativa tributaria, aduanera y cambiaria.

f)     Absoluta y libre disponibilidad para girar divisas al  exterior, carente de restricciones en el mercado de cambios.

g)    Las controversias entre el Estado nacional y estas compañías se resolverán en tribunales extranjeros (principalmente el CIADI).

Este nada por aquí, todo para allá, convierten en una quimera la meta del déficit cero comprometida por el gobierno mileidista ante el FMI, ya que resulta inexplicable saber cómo se logrará si el Fisco percibe poco y más bien nada. Mucho más en el caso de las provincias, pues desaparecen hasta los requerimientos acerca de contratación de mano de obra local calificada, transferencia tecnológica o de inversión en Investigación y Desarrollo (I+D).

Incluso,  implica la posibilidad que “el Estado podría terminar subsidiando los procesos de venta de sus activos”, detalló este domingo el analista Horacio Verbitsky en su columna de El Cohete a la Luna. Además de fomentar “una inserción meramente extractivista” y “prohíbe la creación de nuevos tributos o incremento de alícuotas a fin de incrementar la carga tributaria mediante aumento de tributos provinciales y/o municipales”. Donde naufragan todas las apelaciones entre extravagantes y humorísticas sobre el federalismo y el desarrollo en las provincias. 

Imagen: Misery (1990, Rob Reiner).

NdR, 4 de febrero de 2024.  

ANUNCIO