#VamosALaPlaya
Hay una banda
que, incluso en estos días, provee canciones a diversos spot publicitarios y a
la que el guitarrista de Rolling Stones considera brillante. A esta evaluación
hecha por Keith Richards -y a tales avisos- es que este viernes corresponde
mencionar a The Beach Boys.
El violero de
los Stones, allá por los años 60, admitió que pensaba “que era brillante, Brian Wilson tenía algo”. Por ello, recordó
canciones como “In my room”, “Don´t worry babe”, previo a explicar que le “interesaban
más sus caras B, las que él introdujo” al repertorio del conjunto californiano.
De hecho, Brian
Wilson y el grupo The Beach Boys contaron con una gran cantidad de admiradores
entre los músicos de la década del 60 y en los 70. Entre quiénes se enlistaban -además
de Keith- los cuatro Beatles y hasta el baterista Keith Moon de The Who, quien
alguna vez se ofreció para tocar con los Beach Boys.
Hacia 1967. Richards
llegó a invitar a Wilson a las grabaciones del quinto disco de los Stones (“Between
the buttoms”), ocasión en la que se enteró que la admiración era mutua. “Una de
las cosas del álbum que más me impactó fue una canción llamada 'My Obsession'”,
contó Brian en 2011 al sitio Napster.
El músico
californiano recordó que lo “invitaron al estudio de los Rolling Stones la
noche en que mezclaron (esa canción). Casi me desmayo porque no podía creer ese
disco. Fue un disco increíblemente groove que he escuchado en mi vida. Todos
estábamos experimentando con diferentes tipos de sonidos”, recordó.
Cuando en 2004,
The New York Times le propuso una competencia de bandas Wilson aceptó y repartió
virtudes entre los Stones y los Beach: dijo que mientras los californianos eran
buenos en la parte vocal, los Rolling “tocaron mejor sus instrumentos”.
En varias
entrevistas, Keith Richards cantaba el estribillo de “I get around” de los
Beach Boys y reiteraba que le parecía “brillante”. El grupo californiano llegó
a competir, a mediados de los 60, con The Beatles en cuanto a popularidad y
éxito en ventas de discos y entradas para conciertos.
Sin embargo, la
salud mental de Brian y las drogas ilegales que el compositor utilizaba
creyendo que trataba la primera, operaron en contra del logro masivo. Pero los registros, por obra y gracia de la
tecnología -al igual que la publicidad- están ahí, como si recién los hubiera
dejado Keith Richards para que siga escuchando a quien se le antoje.
NdR, 12 de
enero de 2024.