#AhoraNoVasACallar
Roger Waters
realizará sus actuaciones en Uruguay y Argentina, programados para el final de
esta semana y comienzos de la próxima, respectivamente, en medio de un fuerte
boicot pro israelí. El ex bajista y cantante de la legendaria banda Pink Floyd
expresó su malestar porque tal corriente de difamación le generó inconvenientes
con el alojamiento, además de un frustrado encuentro con “su amigo” José ´Pepe´
Mujica.
Waters se
declaró “furioso” por este último contratiempo, vinculado a la charla que
pensaba mantener este jueves con el ex mandatario uruguayo. Sin embargo,
confirmó la actuación planificada el viernes en Montevideo, así como la próxima
semana ofrecerá su actuación en Buenos Aires en la gira “This is not a drill”.
El ex Pink
Floyd decidió hacer base en San Pablo, ciudad carioca contrastó el buen
recibimiento que le ofrecieron en hoteles y con el público del vecino país. En
cambio, el artista advirtió que para su periplo uruguayo y argentino no cuenta
con “ningún lugar donde parar. Tengo que volar allí directamente el día del
show, el viernes 17. Y yo tenía una cita para cenar el 16 con José Mujica, el
ex presidente de Uruguay, que es amigo mío. Y no puedo ir, no puedo tener mi
cena con Mujica porque el lobby israelí y lo que sea que se llamen a sí mismos
me han cancelado”.
Parece
paradójico este evidente boicot a Roger,
comparado con los brazos abiertos que el gobierno derechista uruguayo tendió al
narcotraficante Sebastián Marset, a partir de 2021, y a los más altos niveles
de la diplomacia. Esto último, no desembocó en ninguna cena cancelada, sino en
la renuncia del canciller Francisco Bustillo para hacer el control de daños al
gobierno de Luis Lacalle Pou. Sólo una
anécdota que sirve al graficar la diferencia en el trato a una leyenda del rock
y los derechos humanos, contrastada con el de una figura requerida por
Interpol.
La negativa
hotelera hacia Waters surgió, luego de una carta dirigida al hotel Sofitel
firmada por Robby Schindler, presidente del comité israelí en Uruguay. En esta
misiva, le achaca al músico ser antisemita, xenófobo y misógino. Una curiosa
interpretación basada en su apoyo al pueblo palestino (el cual es tan semita
como el israelí) y una vieja disputa con Polly Samson, la esposa de David
Gilmour, por el posicionamiento de Roger en contra de la OTAN.
Igualmente,
Waters explicó que esta movida obedece a que él cree “en los derechos humanos,
y hablo abiertamente del genocidio del pueblo palestino. Y voy a seguir
haciéndolo”, le anticipó este miércoles al diario Página/12. Al respecto,
adelantó que seguirá en esta línea “porque se está cometiendo un genocidio
ahora mismo, todos los días en Franja de Gaza y Cisjordania y todos los
territorios ocupados. Y tiene que detenerse”, ratificó su histórica postura
pacifista delineada en The Wall y en The Final Cutt [NdR: este último LP como
crítica a la guerra por Malvinas].
Otra
comparación es la susceptible de realizarse desde una perspectiva de tiempo.
Sobre tal punto de vista, el músico rememoró que “la última vez que estuve en
Montevideo, cinco años atrás, ¡me dieron las llaves de la ciudad”! En aquella
ocasión, Waters “con una medalla alrededor del cuello, escuchando que decían
que era una maravillosa persona, qué gran defensor de los derechos humanos, y
qué maravilloso músico, gracias por estos 60 años de gran música y blablabla...
¡y ahora no me dejan estar en un hotel de la ciudad! Es una locura, obviamente”,
describió con una claridad acerca del panorama.
Pese al viento
en contra, Waters previó que sus shows en Buenos Aires mantendrán el fervor del
público criollo hacia el ex Pink Floyd. Además, anticipó que continúa “escribiendo,
componiendo” con vitas a su “próximo disco”. En medio de tales problemas con el
alojamiento, no paró “de trabajar, y probablemente no me detenga”.
Imagen: Show de Roger Waters en San Pablo (14/11/2023)
NdR, 15 de
noviembre de 2023.