#JotaDeHogg
M.R.
En febrero
próximo, los seguidores tendrán ya 30 años de tanto extrañar a uno de los
actores secundarios que dejó una huella profunda en una serie de éxito internacional.
Hablamos de Sorrel Booke, el actor que interpretó por siete temporadas
seguidas, entre el 79 y el año 85 al chantún Boss Hogg, en la serie Los Dukes
de Hazzard.
Sorrel había
nacido en Buffalo, Nueva York, y desde pibe entretenía con sus muecas y caracterizaciones
a los pacientes que acudían al consultorio médico de su padre, el tordo Sol Booke.
Tanto que a partir de los 9 ya empezó a realizar imitaciones en programas de
radio, una de las cuales sería una recordada copia de los modismos para hablar
de Adolf Hitler. Lógicamente, descostillaba de risa a la audiencia.
Tras su egreso
como mejor alumno de la Bennett High School, en 1946, en esa ocasión le tocó
ser blanco de risas de los compañeros más cachafaces. Luego ingresó a la Uni de
Columbia, donde hizo notables interpretaciones de obras de Shakespeare, el
autor teatral cuya obra se considera parámetro para diferenciar a talentosos de
maletas.
Luego vino el
momento de su ingreso a la milicia y el cronista de espectáculos Eric Alper recordó
este jueves en X que en la Guerra de Corea se desempeñó en tareas de contrainteligencia;
o sea, en la detección de dobles agentes u operaciones del enemigo.
Después, Sorrel
tuvo apariciones en televisión, teatro y cine. En la pantalla chica, tuvo un
papel en la serie “Misión Imposible” en la temporada del 66, luego en “M.A.S.H”
en el papel del cabo Klinger. Igualmente en un par de episodios de la “Columbo”
y en “Hombre rico, hombre pobre”.
Hasta que a
fine de los 70 fue fichado para ocuparse del rol que finalmente le daría fama mundial
y desempeño en un papel secundario que sostuvo hasta 1985 la tensión narrativa
en “Los Dukes de Hazzard”. A bordo de su Cadillac Deville 1970 blanco adornado
con dos astas de toro en la parte delantera, su papel como “Boss” Hogg era
garantía de complicaciones para los protagonistas Bo y Luke Duke.
En esta exitosísima
serie para televisión, hacía del villano juguetón y bromista, como si fuese un
Loki en ese condado situado -imaginariamente- en el estado de Georgia, al sur
de Gringolandia. Al comisionado corrupto JD Hogg nada parecía detenerlo en sus
trapisondas (al frente de la cana local tenía a su cuñado, Roscoe P. Coltrane),
con excepción de Lulu Hogg, su rolliza esposa que lo tiene zumbando.
En su casa de
Los Angeles, Booke se dedicaba a la restauración, a la carpintería y a tareas
de albañilería. En ocasiones, recibía a fanáticos de la serie, a quienes solía
aclararles que el personaje de “Boss” Hogg correspondía a una mala persona.
Pero al igual que “Curly” de Los Tres Chiflados, su interpretación convertía en
pieza de incalculable valor a toda la serie. Hasta hoy.
Desde el 11 de
febrero de 1991, los planes para reflotar “Los Dukes de Hazzard” no pudieron
contar con él. Una película, realizada en el año 1997 la dedicaron a la memoria
de Sorrel. Cada tanto, algún nostálgico va hasta el Hillside Memorial Park,
ubicado en Culver City, California, donde está su tumba. Ningún embustero tan
carismático como él.
NdR, 26 de octubre
de 2023.