#DescargaElectoral
F.P.
A Massa, a él
mismo y a la estructura política del oficialismo, principalmente en el resto de
la provincia, se inscriben en la lista de congratulaciones que se reparten en
el peruquismo local. Con Pablo Outes y Yolanda Vega como consagrados al
Congreso nacional, el aporte de ambos dirigentes se vio impulsado por la remontada
que protagonizó el candidato presidencial Sergio Massa.
Una variable a
considerar fue que la participación electoral se incrementó sensiblemente en
los comicios de este 22 de octubre y en gran medida fueron a las boletas de
Unión por lo que Queda de la Patria y a Juntos por el Tipo de Cambio. En este
plano, fue notorio que la cantidad de electores ausentes disminuyó: de los
430.000 que no acudieron a la cita del 13 A, en la víspera se redujo a 259.796.
El primer lugar
no se vio alterado, en comparación al 2º domingo de agosto. Como en imagen
congelada desde el octavo mes de este año, en Salta el mileidismo se mantuvo alrededor
de los 300 mil votos (309.115), aunque UxQP logró sumar y llegó hasta los 287.756
sufragios (Bullrich trepó hasta conseguir 106.684).
Esto posibilitó
un final de escrutinio provisorio con el 40,4 % para el mileidismo y el 37,6 % para el pejotismo en su fórmula
presidencial. Comparación entre ambos guarismos que dejó en evidencia el
resultado del esfuerzo de Outes, a quien un sector interno había denominado con
ironía “Out Ex”, junto a su núcleo de dirigentes aliados y especialmente de los
intendentes que se encomendaron detrás de la figura de Vega, saliente jefa
comunal cerrillana y casi ausente en el tramo medio de la campaña (lo cual
dobla la energía coordinada desde el Foro de Intendentes).
La imagen de un
“Out Ex” muchas veces centrada en aquella fracción de 430.000 salteños que se
habían ausentado en agosto pasado, muchas veces lo tuvo al actual diputado nacional
desprovisto de todo contingente aportado desde el oficialismo provincial. Y
junto con la casi ausencia de su compañera de fórmula (en periplo por China
hasta hace un par de semanas atrás) se vio también favorecido por el contexto
nacional.
En contraste,
no fue un dato menor durante la semana previa el de la gestualidad adusta que
asumió la candidata a Vicepresidenta por LLA, Victoria Villarruel, destinada a
la dirigencia local del sector ultra. Al respecto, se intercalan hipótesis que
van desde la promiscuidad libertaria con el oficialismo gaucho hasta
indicadores sobre un cierto declive en la dinámica proselitista. Ambas
susceptibles de explicar el enojo de Villarruel y de su compañero y asesor,
Guillermo Montenegro, homónimo del alcalde marplatense.
Aunque el
principal motor, como en todos los comicios presidenciales, fue el escenario
nacional. Con algunos retoques a los ingresos populares y campaña negativa
centrada en los retrocesos implícitos en la propuesta del mileidismo, Sergio
Massa salió fortalecido de esta contraposición. A lo que se adicionó un aporte
impensado hasta ese momento: el efectuado por los propios dirigentes de LLA.
Es decir, mucha
motosierra, bastante hablar como si ya fuesen gobierno, ataques a la comunidad
educativa, al sector PyME, a la coparticipación provincial, pinchadura al globo
dolarizador y lanzallamas hacia el Vaticano. Habrá quienes supongan a este
compendio como la apertura de muchos frentes al mismo tiempo, y a lo mejor no
les falte razón.
El resto de la
historia queda por contar, de acá hasta el 19 de noviembre. El oficialismo
nacional -soporte principal de su capítulo local- nuevamente sigue con desafíos
propios, respecto a mejoras en los ingresos en medio de un contexto
inflacionario. Por su parte, el mileidismo tiene por delante la gran chance de
resetearse y apuntar hacia un sector más amplio del público. Si bien esto
último, quizás no sea muy del agrado de los Benegas Lynch en su devoción por un
auditorio más reducido.
NdR, 23 de
octubre de 2023.