Por Raúl
Timerman (*)
Solucionar
el problema del HAMBRE es una de esas tareas urgentes. Para ese frente de
batalla Fernández ha designado al licenciado Daniel Arroyo, quien ya viene
trabajando desde hace varias semanas en medidas que se implementarán ni bien el
nuevo gobierno asuma el control del Estado.
El otro
aspecto prioritario es resolver el desastroso estado del sistema de salud.
Programas de prevención desmantelados, centros de atención desfinanciados, un
recurso humano mal remunerado, son la escenografía de un cuadro sanitario que
evidencia estadísticas preocupantes y la reaparición de enfermedades que se
creían erradicadas. Esa tarea la asumirá alguien que sabe cómo apagar los
incendios generados por sus antecesores: Ginés González García.
A diferencia
de las urgencias, los desafíos requieren de políticas a mediano y largo plazo,
cuyos resultados no se podrán apreciar durante los primeros años de gobierno.
Por eso, el desafío inicial es contener la esperanza de los que votaron al
Frente de Todos y a aquellos que no lo hicieron, pero necesitan confiar en un
futuro mejor para el país.
Sostener
esta expectativa es fundamental para enfrentar el GRAN desafío que esta gestión
tiene por delante: poner en marcha el país productivo y generar las millones de
fuentes de trabajo imprescindibles para recuperar la dignidad de un pueblo
golpeado por la desocupación. Solo así podrá Alberto Fernández alcanzar la gran
meta de todo gobierno peronista, que es construir un gran país. Y eso solo se
logra con un pueblo feliz.
(*) NdeR, 12
de diciembre de 2019. Raúl Timerman es
director de la Consultora Grupo de Opinión Pública.