F.P.
La presunción que
la arremetida del diario La Nación contra el mandatario electo, Alberto
Fernández, poco y nada tiene que ver con el periodismo cobra fuerza. Con cada
minuto que transcurre, los indicios sobre
un ataque por vía de medios de prensa al principal dirigente político
dejan poco espacio para suponer, en cuanto a motivaciones.
Este miércoles
por la noche, el abogado Adrián Rois (a quien la nota de Hugo Alconada Mon le
achacó ser el enviado de Fernández para hacer “tráfico de influencias”) fulminó
el pretendido trabajo de investigación para este diario, algo del que aún se
atienen los improvisados o a los que poco le importan estos procedimientos,
sino sus resultados. En referencia al reportero de La Nación, contó que “el habló
conmigo antes y le expliqué el caso. Sin embargo, esto no fue reflejado,
violentó mis derechos”, le dijo al programa Minuto Uno del canal C5N.
“Pero lo peor
es que lesionan y esmerilan la imagen del Presidente electo de la República
Argentina”, advirtió Rois y contextualizó sobre el caso recordando que “cuando
las noticias no respetan y defraudan a la verdad, no tienen protección de la
libertad de expresión”. Un planteo similar habíamos realizado al publicar
nuestra nota “Mejor el debate franco” (Ver: https://www.notaderedaccion.com.ar/noticias/id-402_Mejor-el-debate-franco)
, en el que encuadrábamos este caso con el de Franco Gaspar Cinco, concluyendo
que ni uno ni otro tenían algo que ver con la libertad de prensa.
En tal sentido,
el abogado a cargo de la defensa de Lázaro Báez se mostró dubitativo en cuanto
a iniciar acciones legales, ya sea a Alconada Mon o al diario. En cambio,
adelantó que el Colegio de Abogados bonaerense deberá expedirse, respecto a si
aquella publicación constituye un cercenamiento a su ejercicio profesional.
Por lo demás,
explicó que “la gravedad que significa para la democracia que un delito de esta
naturaleza sea imputado con tanta liviandad”, dijo en alusión a la ligereza con
la que Alconada Mon pretendió involucrarlo en un “tráfico de influencias”. Algo
que el propio periodista intentó atenuar luego, hasta en los reportajes más
benévolos que dio. “Hay un proceso de desarrollo de la nota, de verificación de
los datos”, le dijo esta semana A. Mon a su colega María O´Donnell.
Si fuese como
alega, ahora, Alconada Mon no se entiende precisamente la liviandad con la que
le cuestionó haber actuado Adrián Rois, involucrado en semejante batahola por
un desempeño paralelo en una cátedra de la UBA de la que es titular Alberto
Fernández. “Se trata de un delito penal que tiene una pena máxima de 12 años”
junto con la inhabilitación de por vida para ejercer cargos públicos, rememoró
Rois, al ponderar que también el juez bahiense mencionada en la nota de La
Nación desmintió a Alconada Mon.
Así lo
puntualizó el letrado, al precisar que “esto fue desmentido por el funcionario
judicial y dijo que nosotros hemos presentado un escrito técnico, lo que es mi
trabajo, y como es de público conocimiento soy colaborador en la cátedra de
Alberto Fernández, a quien conozco desde hace muchos años”.
Mientras que
Rois insistió en clarificar que “el derecho a la libertad de expresión tiene
dos caras: en su dimensión individual, el derecho que todos tenemos de poder
expresarnos; y en su dimensión social, es el derecho a recibir información
verdadera”. Por ello, criticó esta publicación de La Nación en que “el
periodista Alconada Mon actúa con un desprecio por la verdad y, con meras
invenciones o insinuaciones insidiosas”.
Al respecto,
cabe recordar el adelanto del propio Fernández para no admitir operaciones de
prensa. A lo que sumamos lo dicho esta semana por el ex juez Carlos Rozanski,
quien recordó que “Hugo Alconada Mon participó en la operación sobre la
excarcelación de Fariña. Lo denuncié por escrito en 2016 ante el Consejo de la
Magistratura y nunca lo investigaron”.
Foto: Adrián
Rois.
NdeR. 5 de
diciembre de 2019.