#Enrarysalirdelhorno
F.P.
Los diez días finales
de este mes serán a puro vértigo en la negociación con el FMI para cerrar una
tregua con el gobierno argentino. Los términos del mini acuerdo provisorio
cubren de incertidumbre el panorama electoral, también el aspecto socioeconómico.
La opción más
probable es que Yrigoyen 250, sede del Palacio de Hacienda, pida desdoblar desembolsos del organismo
internacional entre los primeros días de agosto y los posteriores a las PASO
del octavo mes o a septiembre. En los últimos instantes de julio, el Estado
criollo deberá cubrir u$s 2.700 millones en compromisos con el Fondo, cuyos
funcionarios iniciarán el primer día de agosto sus vacaciones de verano
(hemisferio norte).
El halo
desalentador proviene de la interna en el FMI, cuya directiva se divide entre
echar mano a mecanismos que eviten la catástrofe rioplatense y los que empardan
una piola extendida hacia Buenos Aires
con una arremetida de los gobiernos como Egipto y Turquía, en reclamo por un
auxilio similar.
El anterior
intercambio enmarca las posturas divergentes en calle 19 y avenida
Pennsylvania, enarboladas por Kristalina Georgieva y su segunda Gita Gopinath.
Es decir, si el gobierno criollo ingresa en la pendiente habilitaría una
modificación en el organigrama del FMI -posterior al receso veraniego- proclive
a la actual Nº 2.
La carta de
pagos en yuanes, la que el gobierno argentino amagó jugar la semana anterior,
en cambio supondría el fundido a negro como entidad de crédito supranacional. Y
un sesgo en la disputa comercial EEUU-China al entronizar a la divisa acuñada
por el Banco Popular de la potencia asiática en las finanzas globales, un
estante más que se sumaría al plan de la divisa del grupo BRICS para afianzar a
dicho bloque con su propio patrón de intercambio (convertible a oro) y más de
la mitad de transacciones del sector externo chino que dejaron de hacerse en
dólares.
Pero mientras
la agenda de los actores internacionales está fijada hacia finales de agosto o
septiembre (reunión de BRICS del 22 al 24 del mes próximo; final de vacaciones del
FMI el 30 de agosto), el gobierno argentino está urgido de cubrir compromisos
en un calendario inminente. Si la tregua con el Fondo llegase en las próximas
horas -aunque fuese en dos tramos- igual está exigido de obtener divisas.
Por esto, Economía
deslizó la hipótesis de un dólar agro, cotización diferenciada para la
importación de bienes (más que nada suntuarios), excepto los demandados por el
sector alimentario y de energía, y más recortes presupuestarios. Pese al recelo
que esta operatoria se traduzca en un incremento de precios internos en la
previa a las Primarias del 13 de agosto, con lo cual la inflación podría volver
a ubicarse por encima del 6 %.
A la espera
quedará un informe del Fondo previsto para el último viernes del mes, en el que
le dará luz verde al desembolso de u$s 2.700 millones, la misma cantidad a
cubrir por el vencimiento del 31 de julio ante el propio organismo de crédito. Lo
que despejaría un pago en la divisa china con el fin de aventar el
posicionamiento de la potencia rival en dicho rol de prestamista.
Con tres de los
principales precandidatos presidenciales que resultan acordes a su paladar,
desde avenida Pennsylvania -donde se ubican tanto las oficinas del FMI como las
de la Casa Blanca- el interrogante está proyectado en el escenario que se irá
prefigurando la misma noche del 13 de agosto.
A una de las
variantes “pennsilvanias” la acercó el economista Carlos Melconian,
bidireccionada como receta tanto para un eventual gobierno de Patricia Bullrich
como de Horacio Rodríguez Larreta. Implicaría “unos 82.000 trabajadores que
quedarían en la calle”, en caso de seguir el lineamiento propuesto, precisó
este viernes el analista Alejandro Bercovich en BAE Negocios. No tan lejos de las
STiHL mileidistas, ni de las del trinitotolueno propuestas por el ex presidente
Macri.
NdR, 21 de
julio de 2023.