#Comitivaentratativasconfmi
Con un pedido
de tiempo muerto hasta mediados de agosto, el próximo jueves podría viajar
Sergio Massa a Washington para acordar con el Fondo Monetario Internacional. La
misión lleva como directiva convenir una tregua hasta finales del octavo mes, hasta
que haya alguna certeza sobre el panorama electoral, y luego una renegociación
integral del acuerdo.
El precandidato
presidencial y titular del Palacio de Hacienda sabe que una mega devaluación
pulverizaría cualquier chance electoral, mientras que la continuidad de
estrecheces también atenta contra sus posibilidades. En tanto, en el organismo
de crédito internacional la previa al período de vacaciones de verano (boreal)
se sucede en medio de una interna bastante encendida.
En el FMI comenzará
el receso de agosto en medio de una batalla entre la ortodoxia de la titular
actual de la entidad, Kristalina Georgieva, y la ultraortodoxa Gita Gopinath,
segunda en el organigrama. Ambas partidarias de los ajustes clásicos dividen
sus expectativas en función de su posición actual en el FMI. La economista
búlgara es consciente que si explota la situación socioeconómica en el Río de
la Plata, su gestión cargará con tal costo político. Su colega india también,
pero apetece llegar al puesto de la primera.
La señal dada desde
el Palacio de Hacienda, respecto a la oferta de pagar compromisos con yuanes ablandó
un tranco la posición de la actual conducción del organismo. No sólo por el
acecho que padece Georgieva, sino por la carta jugada subrepticiamente por el
equipo massista y la connotación que la operatoria tiene en el contexto de la
guerra comercial entre Estados Unidos y China.
Es que el Banco
Popular de China lleva prestados casi u$s 120 mil millones en las últimas dos
décadas, con asistencia financiera a países en dificultades. Además, a una tasa
de interés mucho menor que la ofrecida por el FMI a economías como la rioplatense,
la egipcia y la turca, a las que les suma intereses adicionales por sobre
endeudamiento.
Cerca del 5º
piso de Yrigoyen 250, estiman que el Fondo podría girar u$s 8.500 millones, lo
que despejaría el horizonte de vencimientos de acá a fin de año. Por añadidura,
le permitiría a la actual gestión eludir los eventuales zarandeos cambiarios
que alienta la cercanía de todo calendario electoral en el segmento financiero.
En este caso, el
acuerdo provisorio se extendería hasta el mes de septiembre a la espera de una
renegociación general con los directivos de la entidad con sede en Washington
DC. A la manera de “esperar y ver”, línea de acción muy usual entre los
ejecutivos en finanzas. Y que en esta ocasión, vale tanto para los
representantes del Fondo en su evaluación sobre la pericia del gobierno para
capear el temporal y los desafíos electorales; también desde el lado argentino,
en cuanto al epílogo de la interna en el Fondo.
NdR, 18 de
julio de 2023.