#Hastadondellegaran
F.P.
El oficialismo
provincial expresó a mitad de semana su conjetura, respecto a la presencia de
manos siniestras, ocultas detrás de las cada vez más populosas manifestaciones
del sector educativo y salud. En cuyo caso, el poder de movilización de dichos
titiriteros debe ser formidable, en vistas de las más de 20 cuadras con vecinos
que marcharon el pasado lunes por el centro y macrocentro capitalino. Y de las
que vendrán.
No sea cuestión
que los ideólogos que le dan envión a educadores y trabajadores sanitarios un día
de estos se decidan a integrar sindicatos y/o partidos políticos. Pues en tal caso,
con elevada probabilidad se hallarían en condiciones de presentarse a
elecciones y ganarlas, al menos las que aún son convocadas con voto papel.
Una cita
electoral en dichos parámetros se acerca, está a la vista: el próximo 13 de
agosto se definirán mediante instancia preliminar -en las Primarias- cargos
para legisladores nacionales. Y en lo que cree un dique para contenerlas, el
saenzismo desempolvó una serie de artimañas, que no por viejas ideas extraídas
del desván romeriano dejan de parecerle atractivas. Desde una ley
anti-movilización abordada en tiempo express por la Cámara baja y los consejos
paternales del Ministro de Gobierno.
El ingeniero
Ricardo Villada es quien tiene a su cargo la cartera política en el
oficialismo, por lo cual se presupone con conocimiento sobre esta materia. El funcionario
esta semana enmarcó en luz roja, al detectar a mefistofélicos representantes
del ámbito “político” agazapados detrás de una higuera, ramificada en estas “reivindicaciones”
de docentes y obreros del sector Salud. Nada
menos!
Desde el punto
de vista de Villada, lo diabólico del panorama descansa en que las máquinas de
MSA apenas les dieron (a los ideólogos de estas movilizaciones) un magro 1% de
los votos. Sin embargo, con sólo pestañar párpados consiguen instar que decenas
de miles a copar las calles, a lo largo y a lo ancho del distrito gaucho. Un
nivel de predicamento, de veras, prodigioso.
Eso pasa por ir
en contra de su vaticinio, acerca de “muchos candidatos que no tienen chances,
pero están construyendo la candidatura para después”, recordó a mitad de esta
semana en FM Aries. Por lo cual debieran tomar nota: no tienen chances en
agosto, por más que sigan movilizando a decenas de miles.
En paralelo,
Villada expresó su malestar por esta práctica que persiste en convencer a los
prójimos y con eso conseguir posicionamiento. Una manía imposible de comprender
para el oficialismo, en estado de perplejidad ante todo aquello que no transcurra
por las redes sociales digitales o las pantallitas de una máquina.
En su
intrincado razonamiento, el Ministro igual exhortó a retornar a las aulas,
aunque más no sea en estado de pobreza. Pero sin atender a ideas diabólicas. En
este recinto áulico, dijo, reposa la fase arquitectónica de la provincia ideal
deseada por lo que “la mayoría quiere”. Si bien el deseo mayoritario, parece
estar en las calles, antes que en la habitación pobremente acondicionada para
la enseñanza.
En su mantra,
el titular de la cartera política acertó a cargar tintas contra aquellos representantes
que intentan “desacreditar la política con (divulgar) lo que cobra un
legislador”. Referencia ineludible a la concejal María Emilia Orozco,
enunciadora de la tan mefistofélica como exacta revelación sobre cuánto cobra
un edil capitalino: más de $ 900.000 mensuales. Habría que evaluar la develación
realizada, si en realidad afecta a la política en general o sólo a los lineamientos
planteados desde el oficialismo.
Por ello,
Villada se transmutó en concejal para detallar que un directivo del sistema
educativo cuenta con una remuneración de $ 700.000 mensuales. Aunque en su
caso, nadie aún le reprochó por intentar desacreditar a los educadores. O a sus
reivindicaciones salariales.
Y ni qué tendrían
por decir en relación a otras reivindicaciones, hoy dando vueltas. Superando el
aparente 34 % resuelto por el gobierno provincial a sectores de la Salud y la
Educación, las empresas constructoras acaban de exigir una mejora partiendo del
50 % en el presupuesto de infraestructura.
NdR, 31 de mayo
de 2023.