#Deliverydefinalesexpress
F.P.
En catastros
electrodemocráticos ya comenzaron con las advertencias que dicho sistema de
sufragio “deslegitima” los resultados. El alerta es extensivo hacia todos los
distritos en los que se usa el mecanismo de Boleta Única Electrónica, principalmente
en Ciudad de Buenos Aires, cuyos tres millones de electores acudirán a la
jornada cívica el próximo 13 de agosto.
Desde la
Fundación Vía Libre, la socióloga Beatriz Busaniche anticipó que “estamos ante
una posible deslegitimación del resultado, que es lo último que necesitamos en
esta crisis política donde proliferan discursos antidemocráticos”, le dijo este
domingo al diario Página/12. Por lo cual apuntó cañones hacia la empresa Magic
Software Argentina, hackeada en junio de 2015 y hasta un peritaje de la Policía
Metropolitana expuso lo extremadamente enclenque que son sus programas en materia de seguridad.
Al respecto,
Busaniche recordó que MSA padeció oprobiosas intrusiones a mitad del año 2015:
desde posibles ataques “multivoto”, hasta el software que posibilitaba registrar
“votos truchos”, duplicar sufragios en el chip de la BUE con un sencillo Smartphone
y hasta la invención de establecimientos escolares para votación y autoridades
de mesa. “Que esa misma empresa sea la que organice el voto electrónico en la
Ciudad nos genera aún más preocupación, ante una elección que ya veíamos
complicada”, adelantó la titular de esta ONG.
En junio de
2015, el programador Joaquín Sorianello advirtió que los comicios porteños
corrían riesgo de ser hackeados. En una prueba que hizo comprobó que se podía
burlar la seguridad de los sistemas de MSA y hasta dejó una “bandera”, es decir
un aviso destinado a prevenir nuevos ataques. Sin embargo, su local de trabajo
fue allanado, lo que no sirvió para evitar cuatro ataques más -algunos desde el
exterior- y quizás consagrar ganador a “José Antonio Das Neves” u otro nombre
ficticio [NdR: Ver artìculo].
En la auditoría
posterior, realizada por Fundación Vía Libre y la UBA, descubrieron una
engañifa para nada menor. En su informe, revelaron que antes de la elección MSA
entregaba a los partidos políticos y autoridades electorales un código fuente o
programa de registro y conteo de votos, pero en la efectiva realización de los
comicios utilizaba otro software.
Incluso, cuando
se convocó a la segunda vuelta electoral, en el mes de julio de aquel año, los
auditores hallaron numerosas modificaciones como “10.000 líneas borradas o
agregadas en casi 200 archivos”, especificó el informe enviado al Tribunal
Superior de Justicia porteño.
Por ello, en
2018 hasta el bloque Evolución del ucerreismo porteño votó en contra de la
Boleta Única Electrónica. De hecho, el dirigente Emiliano Yacobitti pidió al
menos votar con la Boleta Única en papel, pero tal sugerencia no prosperó y el
larretismo imprimió velocidad de refucilo a la licitación amoldada para
MSA.
En 2016, cuando
fue invitado por el parlamento nacional a exponer sobre el voto electrónico el
investigador Nicolás D´Ippolito (UBA) demostró ante diputados y senadores la posibilidad
de violar el secreto del electrovoto con una impresora común. Al respecto,
explicó que “intentamos rebatir el argumento de que las impresoras no son
computadoras, algo que suelen repetir los funcionarios que aplican este
sistema. Si hay una computadora de por medio, el derecho al voto secreto queda
automáticamente vulnerado”, concluyó.
Mientras que la
investigadora Beatriz Busaniche sintetizó que el voto electrónico “no cumple
con ninguno” de los requisitos mínimos. O sea, el secreto del voto, la
integridad de la elección (“una persona, un voto”), tampoco la posibilidad de
auditarlo.
A todo este
compendio se agregó el reciente informe de la Universidad del Comahue, en el
que la conclusión fue la cerrada negativa de MSA -amparada en el derecho de
propiedad- a permitir auditorías. Por lo cual, alertó desde Neuquén que el electrovoto
equivale a un mecanismo de “caja negra” en el que casi nadie sabe qué pasa
dentro. Hasta que finalmente arroja un resultado.
NdR, 28 de mayo
de 2023.