#Alosviejosnivinagre
El esquema de
movilidad social descendente se encuentra consolidado por el actual Ejecutivo
nacional, artífice del plan económico por el que da continuidad al enarbolado
por la gestión anterior. En parte, esto explica el desplazamiento del
electorado hacia la hiper promocionada oferta de la ultraderecha y la opción
planteada desde la izquierda criolla -aunque en este último caso sin tanta
inversión mediática.
El techo de
cristal con el que alguna vez metaforizó la jueza suprema Carmen Argibay la
imposibilidad impuesta a las funcionarias judiciales para escalar en tales
labores, se va difundiendo más allá de estos comparativamente cómodos estantes
hacia las demás baldosas de la actividad humana y más allá de caracterizaciones
masculinas, femeninas, transgénero y otras especificaciones sobre grupos
sociales.
El despeñadero
en el que se encarriló al 80 % de la sociedad argentina resulta más evidente en
los beneficiarios de jubilaciones y pensiones. El reciente paliativo anunciado
por el Ejecutivo nacional, en medio de una conferencia que expuso en toda su
dimensión el nivel de inagotable cinismo del cual son capaces el ministro
Sergio Massa y la titular de ANSES, Fernanda (Montoto) Raverta, sólo fue una
señal más en este mismo sentido.
Serán cerca de
2.600.000 jubilados y pensionados los que enfilen hacia abajo en su expectativa
de consumo, en el actual contexto inflacionario y luego de los bonos
compensatorios anunciados por Massa y Montoto solamente para los que perciben “la
mínima”. Los que son remunerados a partir de los $ 142.000 mensuales (1,4
millones de prójimos) y quienes cobran por encima de tal monto (1,2 millones de
personas), “no cobran ningún bono y su situación se ha ido agravando” en el
primer cuatrimestre de 2023, reseñó este sábado el analista económico David Cufré
en Página 12.
Esta franja
sólo provista con 142 mil al mes -o algunas monedas más- ahondará su pérdida de
ingresos medidos en términos de poder adquisitivo, del cual ya perdieron 11 %
en 2022. En cuanto al balance previsto para el primer semestre del año en
curso, el horizonte resultará más sombrío.
La actualización
dispuesta en marzo fue de 17,04 %, en tanto la inflación hasta el primer
trimestre de 2023 fue de 21,7 %. La recomposición por abonar en junio será de
20,92 %, sin embargo la inflación proyectada hacia el próximo mes se ubicará
-con alta probabilidad- más de un 24 % (al prever el IPC núcleo de 8,4 %
informado por el INDEC el viernes último).
La política
económica diseñada por el Fondo Monetario Internacional puso especial énfasis
en el retaceo para la administración de fondos de previsión social. Un recordatorio
que cobra mayor dimensión, en un escenario coyuntural en el cual la procesión
de funcionarios nacionales es cada vez más penitente, en dirección a Washington,
con la meta de agilizar desembolsos de fondos del FMI.
Sin embargo, cabe señalar que el objetivo de los
plegariantes es conseguir fondos, no para mejorar jubilaciones, sino para la
contención de una posible corrida cambiaria que impactará todavía más sobre la
inflación. Y si parece una mescolanza de términos este intento de sostener un
plan económico inflacionario, es porque tal contradicción no es aparente, sino
evidente.
NdR, 13 de mayo
de 2023.