Los vaivenes en el sector financiero continúan

Las previsiones sobre el sector financiero estadounidense apuntan a que podría darse otra en la crisis registrada en marzo pasado. Este jueves, las operaciones con títulos de bancos regionales exhibieron varios rojos. Una señal que renovó las proyecciones sombrías en este rubro accionario.
Hace 3 años Economía

#Bancosgringoscaminoalapapelera

Las previsiones en cuanto a una crisis continuada en los bancos estadounidenses está lejos de ser despejada, lo cual fue indisimulable en la rueda de este jueves en Wall Street. En esta plaza bursátil, las acciones de PacWest Bancorp y Western Alliance Bancorp se desplomaban al cierre de las operaciones, arrastrando a otros prestamistas regionales.

En la penúltima rueda semanal, los papeles de PacWest se hundieron más de un 50% en las primeras operaciones, mientras que las acciones de Western Alliance cayeron  casi un 40%, ampliando las pérdidas de la sesión anterior. En el primero de los casos mencionados, la caída se registró luego que PacWest confirmase extraoficialmente la posibilidad de venta o de ampliación de capital, lo que reavivó temores de crisis bancaría en Gringolandia.

Las acciones de Western Alliance se desplomaron después que el Financial Times dijo que el banco podría concretar una posible venta de todo o parte de su negocio. A pesar que la entidad financiera desmintió tal versión, calificándola de "categóricamente falsa en todos los aspectos", y dijo que estaba evaluando planteos legales contra el diario.

En tanto, otras compañías también se desmoronaban como fue el caso de Zion Bancorporation que perdía un 11% y Comerica caía casi un 13%. KeyCorp y Valley National Bancorp bajaban un 7% y un 5%, respectivamente. Con lo que el índice KBW Regional Banking restaba un 3,6%.

La onda expansiva surgió luego que PacWest Bancorp anunciara el miércoles pasado el inicio de negociaciones con posibles socios e inversores sobre opciones estratégicas. Dicho anuncio del banco con sede en Los Ángeles surgió luego de una baja anterior y que varios otros bancos regionales estadounidenses cayeran en medio de temores acerca de una continuidad de la crisis bancaria.

Y eso que en un comunicado, PacWest dijo que no había experimentado ninguna salida inusual de depósitos desde que se anunció el lunes la venta de First Republic Bank a JPMorgan Chase & Co. La venta prevista de su cartera de 2.700 millones de dólares de préstamos de financiación a entidades bancarias seguía su curso y, una vez completada, aumentaría su ratio de capital de máxima calidad del 9,21% al 10% como mínimo, añadió el banco.

La agencia Reuters informó el miércoles que PacWest estaba explorando opciones estratégicas, incluida una posible venta o ampliación de capital, después que una inyección de liquidez anunciada en marzo no lograra soliviantar la cotización accionaria. Así, el nerviosismo del sector llega tras un periodo de relativa calma y podría restringir la disponibilidad de crédito en todo Estados Unidos y perjudicar el crecimiento.

Según el megamillonario Bill Ackman, “la confianza en una institución financiera se construye durante décadas y se destruye en días. A medida que cae cada ficha de dominó, el siguiente banco más débil empieza a tambalearse”. Por lo cual, exigió a los reguladores ofrecer mayores garantías de depósitos. Según su razonamiento, “hasta  que no se recompense a los inversores por apostar por un banco que tambalea, no habrá oferta, y la mejor venta es el último precio”, alertó.

Desde el inicio de la crisis bancaria, el pasado 8 de marzo, las acciones de PacWest han perdido casi el 90% de su valor. Además de otros bancos regionales con papeles muy zarandeados en las últimas jornadas de esta semana.

A comienzos de marzo, la mecha de esta crisis comenzó con el Sillicon Valley Bank que desembocó en su cierre abrupto e hizo que los tenedores de activos en este tipo de bancos huyeran hacia entidades más grandes. Los problemas obligaron a los reguladores a intervenir con medidas de emergencia, hasta que en abril la crisis pareció calmarse.

Aunque First Republic, un banco para ricos con sede en California, se convirtió en el tercer banco en quiebra desde marzo, los reguladores esperaban que su venta a JP Morgan en una subasta celebrada el fin de semana por la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés) pusiera fin a la crisis.

Pero esta operación reavivó los temores en el mercado, algunos de los cuáles  advirtieron que la crisis no había terminado y los fondos apostaron a que aún podían caer otras entidades. Los grandes bancos y las empresas de capital riesgo se han mostrado reticentes a ofrecer inyecciones de capital a los bancos regionales sin el respaldo del Estado, por temor a registrar pérdidas en sus activos de bajo rendimiento, como préstamos y carteras de inversión.

El costo de asegurarse contra nuevas pérdidas en las acciones de los bancos regionales estadounidenses se situó el miércoles cerca de un máximo de un mes en los mercados de opciones. Ese día, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell, reiteró que el sistema bancario del país era resistente, al tiempo que anunció otra suba de tasas de 25 puntos básicos.

NdR, 4 de mayo de 2023. 


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