Algo de pelota

Los niveles de adhesión popular al gobierno atraviesan momentos críticos en el final de año. En un contexto en el cual no sólo se puede explicarse la frialdad del conjunto albiceleste hacia todo gesto proveniente de Balcarce 50. Proyección sobre la cual nos metemos a continuación.
Hace 3 años Economía

#Atencionalasvariables #Economiadefindeaño

F.P.

La elusión del Seleccionado campeón del mundo a toda cercanía con el oficialismo nacional se explica en términos de resultados como de respuesta popular. Ni uno ni otro hacen presagiar buenos augurios para esta nochebuena y nochevieja, evaluando ambas fechas en términos socioeconómicos.

La esquivada de los héroes albicelestes a funcionarios que acudieron por su arribo el pasado martes por la madrugada al aeropuerto de Ezeiza resulta elocuente en términos políticos. Es que tanto propios como ajenos no cesan de presagiar un destino diferente a una estruendosa derrota electoral en los comicios 2023, aún cuando el rival más cercano que tiene enfrente aterre con sus planteos económicos (mucho más salvajes que los de 2015-2019) a descargar próximamente sobre el 80 % de la población.

Un tiempo atrás lo resumió el economista Emanuel Álvarez Agis al señalar que la disyuntiva del Frente de Todos está planteada alrededor de la decisión: gobernar para 47 millones o para pagar 45 mil millones al FMI. La determinación por uno u otro ya está zanjada, aunque ello implique llevarse hacia el fondo del tacho las tres insignias históricas del peruquismo [NdR: independencia económica, soberanía política y justicia social].

Es claro que el albertismo o lo que quede en su reemplazo no desconoce tal advertencia, puesto que días atrás Álvarez Agis se reunió con el ministro Sergio Massa y el presidente Alberto Fernández. Durante este cónclave, el director de la consultora PxQ reiteró su moción favorable a una medida de shock para estabilizar las variables en vistas al primer cuatrimestre del año próximo, frente al análisis del costo social que ella implicaría y pulverizaría el caudal político del oficialismo.

En lo inmediato, la luz verde que el jueves pasado dio el FMI a la tercera revisión de resultados macroeconómicos es asunto conocido. Sin embargo, no es un dato menor su logro en función de la cada vez más endeble posición de los salarios. Las remuneraciones cayeron 6,8 % en términos reales –medidas en poder de compra- el pasado mes de noviembre.

Según un informe del Centro de Economía Política Argentina “ya sin remanente del dólar soja y con una actividad retrocediendo levemente”. O sea, con los indicadores generales de la economía en reversa.

Esto fue en la misma dirección con los gastos que bajaron por quinto mes consecutivo y que en noviembre bajaron 7,5 %. Los lineamientos del gobierno nacional se mantienen por medio de medidas tales como: fuerte reducción de “los subsidios (-30%) y las transferencias a provincias (-27%) para poder mantener creciendo la obra pública (+11%) y compensar la pérdida de ingresos en las prestaciones sociales”.

Sin embargo, advirtió el CEPA que en tren de cumplir con la meta de mermar hasta el 2,5 % el déficit y recortar 0,16 % en noviembre –unos 100 mil millones de pesos- el gobierno “deberá continuar” con este recorte. La proyección a diciembre deberá contabilizar la recaudación correspondiente a “derechos de exportación del segundo ´dólar soja´, por al menos el doble de lo requerido para cumplir la meta de diciembre”.

Un reto que continuará siéndolo hacia los primeros tres meses de 2023, con un escenario que prevé merma en la recaudación por la sequía & incendios y mayores presiones en el hemisferio cambiario. Un mix de malos resultados para el bolsillo popular y bajo nivel de adhesión social, indicativos respecto a motivos por qué muchos le esquivan al oficialismo. No sólo la Selección de fútbol.

NdR, 24 de diciembre de 2022.